El próximo 17 de mayo, en la Catedral de Cádiz, a las 12.00 horas, coincidiendo con la Solemnidad de la Ascensión del Señor, tendrá lugar la consagración de Dª María Jesús Vidal Pérez, feligresa de la Parroquia de San Servando y San Germán (Cádiz), en el Orden de las Vírgenes Consagradas.
Con ella serán siete el número de vírgenes consagradas en nuestra Diócesis, mujeres “seglares” que no perteneciendo a institutos religiosos ni seculares de vida religiosa, están inmersas en la vida ordinaria y común de la sociedad, pero “impulsadas por el Espíritu Santo, consagran su castidad para amar más ardientemente a Cristo y servir más libremente a los hermanos”, y tal como manifiestan en el escrutinio que precede a la consagración, “quieren perseverar, todos los días de su vida, en el santo propósito de la virginidad, al servicio de Dios y de la Iglesia”.
Hablamos con ella sobre este paso que va a dar en su vida.
¿Qué supone para usted este momento en su vida?
Sin duda que se trata de una gran dicha y un gran regalo que Dios me ha hecho.
¿Por qué ha tomado la decisión de consagrarse?
Porque para mí, es lo menos que puedo hacer ante toda la generosidad que Dios me da con su llamada y su entrega.
¿Qué es una Virgen Consagrada?
Debe ser luz en medio de su Iglesia; donde su vida ha de ser entrega generosa al servicio de Ella. Procurar siempre tener como referencia a María, nuestra Madre, que supo darse por entero a Dios, y entregarse al servicio de la primera Iglesia, ayudando y animando a los apóstoles a vivir confiadamente en Dios, cuando se quedaron solos…
La Virgen Consagrada es también una mujer entregada a su comunidad y con su vida, intentar vivir lo que Jesús en el Evangelio les pide día a día; y con su testimonio, transmitir el Amor que recibe, amando a los demás a pesar de sus limitaciones y debilidades. Es una mujer, que viviendo su virginidad, se entrega desde su pobreza a la voluntad de Dios, a lo que le va pidiendo en cada momento…
¿Por qué pertenecer a esta orden y no estar, por ejemplo, en un convento de alguna orden religiosa?
Esa pregunta, también me la he hecho yo en muchos momentos, pero éstas son las cosas de Dios. Como dice un refrán: “El hombre propone y Dios dispone”. Hay que aceptar la voluntad de Dios y no la nuestra.
Una vez que el Sr. Obispo la consagre, ¿cuál será su misión y trabajo en la Diócesis?
La que se disponga en la Diócesis o en mi parroquia; no me cierro a nada, porque creo que a donde yo no llegue, Él siempre llega; todo es aprender a ponerse en sus manos.
En estos tiempos de grandes carencias vocacionales un hecho como el suyo parece extraordinario. ¿Por qué cree que hay este gran descenso de vocaciones? ¿Cómo cree que se podría mejorar la situación vocacional?
A veces por desconocimiento y no pararse a pensar o reflexionar qué es lo que Dios le pide o le va pidiendo en su vida. También el mundo que hoy vivimos, tira, acomoda y hace que la vida de un cristiano (porque lo primero que tiene que sentirse es llamada a vivir su vida cristiana); es exigente consigo mismo, debe ser valiente y afrontarse a lo que la vida le va pidiendo día a día, e ir aprendiendo que un cristiano sin oración, sin un apoyo en el evangelio, nunca podrá descubrir dónde le llama Dios y qué le va pidiendo.
La situación vocacional, mejoraría desde un mayor y mejor testimonio de unión y amor familiar…hasta un verdadero testimonio de vida, no solo de palabra… de todos, pero principalmente de los que estamos dentro de la Iglesia, los llamados a vivir nuestra vida consagrada a Dios, sin mediocridad y con mucha transparencia, porque lo que necesitan ellos es ver la presencia de Jesús en nosotros. Es verdad que somos pecadores, de barro, pero no debemos por eso acomodarnos y sí esforzarnos por ir mejorando día a día, y que ellos vean en nuestra vida cotidiana un testimonio de acogida, entrega, oración…
¿Qué le dijeron sus familiares y amigos cuando les comentó que iba a consagrarse dentro del Orden de las Vírgenes Consagradas?
Todos se han alegrado muchísimo pues sabían que era lo que he vivido y deseado siempre. Están contentos y deseosos de vivir el día. He recibido felicitaciones por parte de todos.

