Monseñor Rafael Zornoza presidió este domingo la Eucaristía de clausura de la Semana del Matrimonio, acompañando a los esposos en la renovación de sus promesas matrimoniales.
La Catedral de Cádiz acogió a los matrimonios que se dieron cita para culminar la semana dedicada a este Sacramento. En su homilía, el obispo diocesano decía que «la pretensión de estas jornadas ha sido para que el mundo conozca el matrimonio cristiano. El matrimonio es más de lo que la gente cree, más de lo que nosotros mismos pensamos, pero para vivirlo como nosotros sabemos, necesitamos profundizar más. Es necesario antes o después, poner nuestra mirada en Jesús, escuchar su Palabra. Hoy Jesús nos habla del amor a los enemigos. Nos invita a entrar en un camino de amor divino».
«El secreto de la misericordia -continuaba el prelado- se nos está dando el principio de Dios que nos remite a un amor creador donde podemos entender nuestro amor que viene de lo alto, que aspira a una plenitud. Ahí el señor muestra un camino nuevo. Un amor perfecto que busca el bien del otro, de una forma excesiva. El que es capaz de ir más allá, a un amor más perfecto, es capaz de amar al enemigo. Cuando nos da la clave de cómo vivir el amor y el matrimonio, es cuando el señor apela a la misericordia de Dios. Ahí es donde encontramos la fuente de la virtud».
«Hoy le tenemos que dar especialmente gracias a Dios, por conocer el amor de Cristo. Estamos viviendo lo que realmente es envidiable para el mundo, porque llena el corazón y hace mejor el camino de la vida. Un camino de vida, de bienaventuranzas. Pedir al señor para que seamos muy conscientes de educar en este amor, para que los niños, jóvenes y novios, sepan encontrar un camino amoroso».
Monseñor Zornoza recordaba a los fieles que el amor cristiano tendría que ser el caldo de cultivo de las familias, para beber de él y fortalecernos en él.