El auditorio del parque Almirante Laulhé en San Fernando fue el escenario escogido por el Ayuntamiento de la ciudad para celebrar, una semana después del accidente ferroviario de Santiago de Compostela, el funeral por los cinco cañaillas que perdieron la vida. Las previsiones de un acompañamiento multitudinario por parte de la ciudadanía de San Fernando se vio superado con creces y se completó el aforo –más 800 sillas para familiares, amigos y autoridades- e incluso algunos tuvieron que seguir de pie el desarrollo de la eucaristía.
El Obispo de Cádiz y Ceuta, Monseñor Zornoza Boy, antes de comenzar la celebración eucarística quiso hablar personalmente con los familiares de las víctimas para dar su pésame, ofrecerles palabras de ánimo e interesarse por Josefa Álvarez, isleña que sigue hospitalizada en Santiago de Compostela y que evoluciona favorablemente.
Junto al Obispo Diocesano estuvo una amplia representación del arciprestazgo de San Fernando en un altar improvisado en el que figuraba un repostero con el escudo de la ciudad y una talla de la Virgen del Carmen procedente de la residencia de San José de la ciudad.
La celebración religiosa, que estuvo acompañada musicalmente por la Coral Logar de la Puente bajo la dirección de Francisco González, se caracterizó por el constante recuerdo a las víctimas y el especial apoyo hacia sus familiares de todo el pueblo de San Fernando que, con su presencia silenciosa, quiso acompañarles en estos duros momentos.
Monseñor Zornoza quiso en su homilía esbozar un perfil sobre la figura de los cinco fallecidos recordando sus ocupaciones y la vinculación con distintos grupos de la ciudad. Así, recordó la oración del Papa Francisco en la JMJ de Río de Janeiro por las víctimas del accidente.
Zornoza Boy habló de Cristo como la única forma de hacer frente a la muerte, aquella que «parece que es irracional y donde solo parece que vence el mal». También se refirió al consuelo del cristiano, al «suelo en el que uno encuentra firmeza para vivir, la fe» y a seguir un «camino de sacrificio» con la esperanza en la Resurrección tras la vida terrenal. No faltaron tampoco las referencias al apóstol Santiago «amigo íntimo del Señor que acompaña ya a las víctimas».