Más de 90 personas acompañadas por el programa de empleo de Cáritas Diocesana lograron un puesto de trabajo en 2013

Diócesis de Cádiz-Ceutahttps://www.obispadocadizyceuta.es/
La diócesis de Cádiz y Ceuta es el resultado de la unión de la Gadicensis y Septensis bajo un único obispo titular, proceso que se inició en 1857 y culminó en 1933. Es sufragánea de la Archidiócesis de Sevilla y no tiene enclaves territoriales en otras diócesis ni de otras en su demarcación.

751 personas participan en las acciones de inclusión socio-laboral desarrolladas en toda la Diócesis.

La inserción a través del empleo de las personas en situación de mayor dificultad social es una de las apuestas de Cáritas a la hora de afrontar los efectos de la exclusión social y la desigualdad en la Diócesis de Cádiz y Ceuta.

751 personas acompañadas

Prueba de ello son los datos que, un año más, se presentan a la sociedad, en vísperas de la celebración del Día Internacional del Trabajo. Estos datos emanan de las acciones de acompañamiento desarrolladas con 751 personas en toda la diócesis durante 2013 por los centros y servicios de Cáritas. De ellas, el 12,8 % consiguieron incorporarse a un empleo, lo que supone que 96 participantes volvieron a trabajar tras haber participado en los procesos personalizados de formación y orientación puestos en marcha por Cáritas.

Casi 290.000 euros invertidos

Cáritas invirtió en 2013 en toda la Diócesis un total de 285.413,99 euros a sus acciones de Empleo. El 36 % de estos fondos proceden de aportaciones privadas (socios, donantes y empresas colaboradoras) y el 64% restante de subvenciones públicas (Fondo Social Europeo, administración estatal y local).

Todo este trabajo de Cáritas en el ámbito del empleo habría sido posible sin el apoyo vital prestado por 12 voluntarios y 8 personas contratadas.

Perfil de las personas acompañadas

Las personas que participan en las acciones de empleo y formación de Cáritas continúan siendo mayoritariamente mujeres y suponen un 70% del total, frente al 30% de hombres.

En cuanto a la procedencia de los participantes, el 89% son personas españolas y el 11% son de origen extranjero. De las 79 personas inmigrantes acompañadas en 2013, el 43% proceden de países extracomunitarios.

Si se analiza el nivel de formación alcanzado, el 43% de las personas que participan en los servicios de empleo de Cáritas cuenta con estudios básicos (estudios primarios finalizados o sin finalizar).

A la vista de estos datos, es posible definir el perfil mayoritario de intervención del Programa de Empleo, que es el de mujer, española, entre 25 y 45 años, y con un bajo nivel formativo.

Las personas, protagonistas

Cáritas quiere dar un protagonismo directo a las propias personas desempleadas que participan en las acciones de empleo, que renuevan diariamente su voluntad y sus esfuerzos por salir adelante en medio de un contexto social y económico de grandes dificultades.

Acceso cada vez más difícil al mercado laboral

Los participantes en las acciones de empleo y formación de Cáritas son personas que están sufriendo directamente las consecuencias del modelo socioeconómico que ha generado una tasa de desempleo que se mantiene en el 26%. Esto significa que se han estado enfrentando a un mercado laboral de acceso cada vez más difícil, lo que nos permite entender cómo la desesperanza ha hecho mella en muchas de estas personas, que desisten impotentes en su infructuosa búsqueda de empleo.

Entre las personas que participan en las acciones de Cáritas se encuentran aquellas que, hasta la crisis económica, han mantenido una vida laboral estable, pero también quienes antes de la crisis contaban ya con un bajo nivel de empleabilidad.

Propuestas para generar empleo

Desde estos datos, nos unimos a las propuestas que Cáritas Española ofrece para un construir un nuevo modelo de generación de empleo que ofrezca oportunidades de empleo digno a todas aquellas personas, especialmente, a las más desfavorecidas, que se encuentren en condiciones de ejercer su derecho al trabajo.

Son propuestas dirigidas a los responsables políticos, a los actores económicos, a las organizaciones sociales y a la sociedad en su conjunto para que en el ejercicio de sus responsabilidades pongan en el centro de atención a las personas y a su entorno social y natural más próximo. En concreto, se proponen tres líneas de actuación que contribuyan a superar las dificultades generadas por el actual modelo:

1. Un crecimiento orientado a la mejora de calidad de vida de las personas, sobre todo de las más vulnerables, y comprometido con la sostenibilidad del medio ambiente.

2. Redistribución del trabajo, garantizando la calidad del empleo y una protección social adecuada.

3. Impulsar un modelo de emprendimiento colectivo y solidario.

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