En el día de ayer, las personas mayores del Centro vivieron una jornada de reflexión sobre el sentido de la Cuaresma y las vías para recorrer su itinerario.
En un ambiente de alegría por el reencuentro de los residentes y del equipo diocesano, la jornada ofreció a todos la ocasión de unirse de nuevo para compartir reflexión, experiencias y oración.
La exposición, “Oídos atentos a Dios”, invitó a los asistentes a analizar la calidad y frecuencia de nuestra oración personal, tomando por referencia el propio ejemplo de la vida de Jesús.
Tras la reflexión, se abrió un tiempo de coloquio, a partir de varios grupos de diálogo, que seguidamente pusieron en común distintas experiencias de oración.
Siguiendo el mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma de este año, los participantes en el Encuentro hicieron propuestas concretas para vivirla en el contexto de una residencia.
Entre otras cuestiones, se incidió en la doble naturaleza de la oración, como necesidad y como hábito o deber interiorizado, en las distintas formas de expresarla, en la importancia de orar por los seres queridos (vivos y difuntos), por aquellos que no nos quieren o nos descartan, por los matrimonios en crisis o separados y por las manos que nos cuidan.
Muy valorada fue la idea de limosna como dar todo lo que puedas a la compañera que ahora te encuentres aquí.
La jornada concluyó con la oración Hazme instrumento de tu paz en este año jubilar de san Francisco de Asís, uniéndose a continuación todos los presentes a la intención del Santo Padre para este mes de febrero, por los niños con enfermedades incurables.
Por último, se hizo entrega del libro La oración, oxígeno del creyente y de material de lectura elaborado por el Secretariado. Como en anteriores ocasiones, el secretariado agradece la cálida acogida de los hermanos mayores de la Residencia San Lázaro, y de su equipo técnico en su quinta visita al Centro.

