El Administrador Apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, realizó en la tarde del pasado viernes una visita pastoral al Convento de San Francisco de Cádiz, donde fue recibido por la comunidad de misioneros y misioneras Identes que desarrollan su labor apostólica en la ciudad.
La acogida tuvo lugar en la capilla de la comunidad, donde el padre Jesús Fernández, superior de los misioneros Identes, dio la bienvenida a D. Ramón Valdivia y agradeció su cercanía y disponibilidad. El Administrador Apostólico respondió con palabras de afecto, manifestando su satisfacción por el encuentro y solicitando que le fueran presentados personalmente los miembros de la comunidad.
Ante la proximidad de la celebración eucarística y la falta de tiempo para recorrer las dependencias del convento, D. Ramón expresó su deseo de regresar en otra ocasión para conocer con mayor detalle la vida y misión de la comunidad, así como para escuchar de primera mano sus experiencias pastorales.
La Santa Misa, presidida por el Administrador Apostólico, congregó a una amplia representación de la vida eclesial vinculada a San Francisco. Asistieron los Hermanos Mayores, mayordomos, juntas de gobierno y miembros de las hermandades con sede en el templo —Vera Cruz, Nazareno del Amor y Jesús Caído—, así como fieles habituales, integrantes del Grupo de Oración, Amigos de San Francisco, Grupo de Jesús, la Orden Franciscana Seglar y numerosos devotos.
La Eucaristía fue concelebrada por los sacerdotes misioneros Identes, el padre Julián, religioso agustino, y el padre Rafael Iglesias, religioso marianista, director espiritual del Consejo de Hermandades de Cádiz y de la Hermandad de Jesús Caído. En el servicio del altar colaboraron como acólitos el mayordomo de la Hermandad de la Vera Cruz y jóvenes pertenecientes a las distintas corporaciones penitenciales.
El acompañamiento musical estuvo a cargo de José Manuel al órgano, junto a las cantoras Josefa, María del Mar y Nazaret, que contribuyeron al clima de recogimiento de la celebración.
Durante la homilía, D. Ramón Valdivia centró su reflexión en el valor de la confianza, subrayando que Dios Padre confía en cada persona y animando a los fieles a vivir esa misma confianza en las relaciones con los demás, como base de la vida cristiana y comunitaria.

