“Con los óleos y los sacramentos comprendemos mejor la misericordia de Dios”

Diócesis de Cádiz-Ceutahttps://www.obispadocadizyceuta.es/
La diócesis de Cádiz y Ceuta es el resultado de la unión de la Gadicensis y Septensis bajo un único obispo titular, proceso que se inició en 1857 y culminó en 1933. Es sufragánea de la Archidiócesis de Sevilla y no tiene enclaves territoriales en otras diócesis ni de otras en su demarcación.

El obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy, presidió, la mañana del Miércoles Santo, en la S.A.I. Catedral de Cádiz, la Misa Crismal. Durante la ceremonia, Mons. Zornoza tuvo un recuerdo para las víctimas de los atentados de Bruselas.

En esta consagración de los óleos de enfermos y catecúmenos, Mons. Zornoza, estuvo acompañado por los sacerdotes y diáconos que ejercen su ministerio pastoral en la diócesis.

Durante la homilía, el obispo diocesano expresó que «el Sacramento está en el centro de toda vida cristiana. Dios ha salido a nuestro encuentro y nos toca de una forma cercana». En este sentido y refiriéndose a los santos óleos, Mons. Zornoza afirmó que «los óleos nos hablan de Cristo. Con los óleos y los sacramentos comprendemos mejor la misericordia de Dios».

El obispo de Cádiz y Ceuta hizo un paréntesis para recordar a las víctimas de los atentados de Bruselas. Así, el prelado aseguró que con estos hechos «se nos hace presente la falta de paz en el mundo y la permanente batalla entre el bien y el mal. Nuestro mundo sigue siendo un mundo mísero, necesitado de esperanza y de Cristo. Hoy se pone ante nuestros ojos la misericordia de Dios, que quiere mostrarnos un camino de justicia para el mundo.»

En cuanto a la renovación de las promesas sacerdotales del clero diocesano, Mons. Rafael Zornoza destacó que «en este momento en el que actualizamos la presencia de Cristo entre nosotros tenemos que volver a contemplar a Cristo como la respuesta nueva que necesita el mundo, y la necesidad imperiosa de nuestro ministerio sacerdotal. Renovamos nuestras promesas para ser fieles ministros de Su misericordia».

Por último, haciendo referencia a la realidad social que nos rodea, el obispo diocesano manifestó que existe una gran deshumanización. «Debemos mirar con los ojos de Cristo al hombre roto por el pecado y afligido. Nuestro ministerio entra de lleno en la reconciliación del hombre. Nuestra misión es predicar la conversión a los hombres y reconciliar, siendo ministros de la misericordia de Dios».

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