Nuestra Iglesia de Cádiz sigue dando muestras de que está viva, se renueva mediante los sacramentos y fortalece su fe. Durante la celebración de la Eucaristía del pasado domingo, en la Catedral de Cádiz, Alba, de Puerto Real, recibió los sacramentos de la iniciación cristiana: el bautismo, junto con la confirmación y la eucaristía.
Después de un catecumenado preparado por la Delegación de Catequesis durante más de un año, desde que fue admitida por Mons. Zornoza, y recorrer un proceso catecumenal con varios catequistas/acompañantes, cristianos maduros en la fe, para llevar adelante la preparación necesaria que establece el itinerario marcado por el RICA (Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos), a Alba se le abren las puertas de la salvación y se introduce en la comunidad de los creyentes.
Cada año son más numerosos los casos de adultos que no están bautizados y reciben la gracia de la fe. Para su preparación, han de seguir un proceso de formación en el que se han tenido presentes las directrices oficiales de la Iglesia.
Es conveniente que, por parte de todos, cuando se presenten casos en nuestras parroquias, se vayan dando pasos para la institución progresiva del Catecumenado de Adultos en nuestra Diócesis, facilitando información, compartiendo experiencias, haciendo partícipes a los otros de los logros y de las dificultades que cada uno encuentra en este camino, que en gran medida es nuevo y desconocido para muchos. Una actitud de compartir y de buscar juntos podrá facilitar la tarea y nos dará la alegría de ir construyendo entre todos esta nueva realidad del Catecumenado, que es signo de una Iglesia misionera y «en salida», como nos indica el Papa Francisco.