Palabra de Vida de la 1º semana de diciembre de 2023

“Te busco Señor para encontrarte, te encuentro para seguir buscándote”. Estas palabras de san Agustín expresan de forma maravillosa el dinamismo de la vida cristiana y la riqueza del encuentro con el Señor. “Crecer” en cristiano significa buscar; buscar implica desear; y desear es posible para quien descubre que ha sido encontrado. Jesús, que me conoce y me ama, pone en mí –aunque yo no siempre lo reconozca- el deseo de salir a su encuentro. Lo hace cuando mi entendimiento busca la verdad, cuando mi voluntad anhela el bien, cuando mis afectos reclaman la ternura de la belleza, cuando mi libertad aspira a la comunión. Comenzar un Año litúrgico es estrenar una nueva oportunidad de seguir buscando a quien ya he encontrado. Con el primer Domingo de Adviento se inaugura un nuevo ciclo de celebraciones que me permitirán acompañar a Cristo en los misterios de su vida, para que yo pueda caer en la cuenta de que, en realidad, es Cristo mismo quien se ha hecho mi compañero en el camino de la vida. Quien encuentra al Señor descubre con asombro que Él le encontró primero.

En este primer Domingo del nuevo año litúrgico la Iglesia pone en nuestros labios una sorprendente petición: “aviva en tus fieles el deseo de salir al encuentro de Cristo que viene, acompañados por las buenas obras”. Sabemos que la oración de la Iglesia, realizada en nombre de Jesucristo, es eficaz. El Señor nos mueve a pedir aquello que nos quiere conceder, a fin de que nuestro corazón se disponga a recibir el don. En las lecturas de este primer domingo de Adviento tenemos la orientación que nos lleva a recibir un aumento del deseo confiado, es decir, un aumento de la esperanza. Escuchando aprendemos y aprendiendo nos preparamos. Cristo viene -nos recuerda la Liturgia- y el encuentro con Él no puede ser improvisado. El tiempo de Adviento es ocasión propicia para preparar el encuentro con Cristo y aprender a estar con Él.

Jesucristo nos recuerda en el pasaje evangélico del primer Domingo de Adviento que su venida acontecerá cuando menos lo esperemos. Sus palabras son invitación a la vigilancia. La esperanza nos hace vigilantes: porque sabemos que Cristo nos espera, preparamos ahora el encuentro definitivo con Él reconociendo su presencia velada y saliendo a su encuentro para permanecer en Él. Cristo viene. Salgamos a su encuentro. El mismo que nos espera, aumenta en nosotros el deseo de encontrarnos con Él.

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

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