La Hermandad del Soberano Poder de Jerez vivió en la jornada de ayer, II Domingo de Cuaresma, un momento especialmente significativo. Tras la celebración de la Función Principal de Instituto, los presentes se trasladaron hasta un solar cercano a la parroquia Santa María Madre de la Iglesia, donde tuvo lugar la bendición y colocación de la primera piedra de la futura Casa de Hermandad.
El acto estuvo presidido por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, acompañado por autoridades civiles y eclesiásticas.
Durante su intervención, el Sr. Obispo quiso recoger un eco de la Eucaristía celebrada en la jornada de ayer, donde la liturgia de la Palabra nos traía la Transfiguración. Recordó cómo Jesús sube al monte Tabor con tres discípulos y les muestra, a través de su humanidad, la gloria que le corresponde por ser Hijo de Dios, acontecimiento en el que la tradición cristiana reconoce la revelación de la Trinidad: el Padre en la voz, el Hijo en la humanidad de Cristo y el Espíritu Santo en la nube luminosa que los envuelve.
En ese contexto evocó las palabras de san Pedro: «Qué bien se está aquí», afirmando que el II Domingo de Cuaresma es el domingo del «qué bien se está aquí». Explicó que, al participar en la comunión que el Señor regala, el corazón se ensancha y los vínculos se restablecen, señalando que eso debe ser una casa de hermandad: un lugar donde quienes participen puedan repetir esas palabras porque encuentran a Jesucristo, experimentan la alegría de tener a María como Madre y reciben los dones necesarios para caminar hacia la meta del cielo.
Finalmente felicitó a todos por los trabajos realizados y expresó su deseo de que, al conmemorar cada año este día, pueda repetirse generación tras generación: «qué bien se está aquí, qué bien se está siendo miembros de la hermandad del Soberano, qué bien se está siendo hijos de María Santísima, qué bien se está cuidando la comunión de la Iglesia».

