MONSEÑOR BERNARDITO CLEOPAS AUZA, NUNCIO DE SU SANTIDAD EN ESPAÑA : “EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS COMO IMAGEN DE AMOR SIN LÍMITES Y DE ENTREGA SIN RESERVA ES EL ANTÍDOTO DEL INDIVIDUALISMO Y RELATIVISMO”

Entrevistamos a Monseñor Bernardito Cleopas Auza, Nuncio de su Santidad en España, con motivo de su visita a nuestra Diócesis con la celebración de la clausura del Año Jubilar dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.

1.  Usted ya ha visitado la Diócesis de Asidonia-Jerez, tanto Sanlúcar de Barrameda como la propia ciudad sede de la Diócesis, ¿Qué le parece y qué realidad ha encontrado en la Diócesis de Asidonia-Jerez?

Pasé muy poco tiempo en mis dos visitas precedentes en esta diócesis, por lo que no me siento conocedor de primera mano de su realidad. Pero sí que conozco la diócesis a través de informes y otros canales de información, gracias en particular a la provisión del nombramiento del Obispo de Jerez de la Frontera en el año 2020. Luego otros informes y comunicaciones nos traen informaciones desde esta región. Conozco Andalucía también a través de su historia tan rica, en sus etapas romana, goda y arábica, en su papel fundamental de la historia de España, en particular de las épocas de la dominación musulmana y de la reconquista. Me acuerdo todavía de mis clases de Historia, con profesores españoles y de acontecimientos como la Batalla de Guadalete o bien de Jerez de la Frontera.

Pero, sobre todo, siento un “deber de fe” a Sanlúcar de Barrameda, donde en el año 1519 zarparon las naves de la Armada de Molucca de Fernando de Magallanes y de Juan Sebastián Elcano, que, por Divina Providencia, trajeron la Fe cristiana a mis islas de Filipinas.  Grande fue mi satisfacción recibir en Sanlúcar de Barrameda, el 6 de septiembre del año pasado, con ocasión de la clausura del V Centenario de la primera circunnavegación, un reconocimiento en honor de los misioneros que salieron desde Sanlúcar de Barrameda a “todos los confines de la tierra” a proclamar el Evangelio y promover los derechos humanos. En este sentido, como filipino siento y tengo una gran deuda con Sanlúcar de Barrameda.

2. Como sabe clausuramos el Año Jubilar dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, ¿Qué mensaje daría a todas las personas que no se dejan tocar y curar sus heridas por el Divino Corazón de Cristo?

Gracias por esta pregunta tan “evangelizadora”, podríamos decir. Me evoca enseguida los llamamientos de los últimos papas.

Por citar los más recientes que la mayoría tenemos en la memoria, empecemos por San Juan Pablo II. El abría su pontificado con aquella conmovedora voz que recordaba el inicio de la proclamación del evangelio: “No tengáis miedo”. ¡Abrid las puertas a Cristo! El Redentor del hombre”. Cuantas veces lo repetía: “no tengáis miedo”. “Rema mar a dentro”. El miedo que paraliza el bien, que hace esclavos. Señal de falta de fe.

Por su parte, el Papa Benedicto XVI también empezó su pontificado recordando y dirigiéndose especialmente a los jóvenes: “Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida”. Palabras hermosas que cada uno ve en su propia vida de respuesta a Dios. Su Corazón Divino llama entonces a nuestro corazón; nos invita a salir de nosotros mismos y a abandonar nuestras seguridades humanas para fiarnos de él.

El Papa Francisco pone la atención en la vida ordinaria como el lugar donde debe producirse el encuentro con el Señor, en la realidad de la experiencia de la vida, aceptándolo de veras en cada momento como nuestro camino y nuestra verdad.

3. Además de las personas que no se dejan tocar, hay muchas que buscan a Cristo, pero sienten que no encuentran el camino correcto, ¿Qué les diría?

Creo que a éstas les viene bien la invitación del Papa Francisco que termino de recordar. Eso sí, teniendo en cuenta, como dice el mismo Papa de vivir ese encuentro “palpando la carne de Cristo” en las necesidades de nuestros hermanos. Hay personas que dicen ser no creyentes, pero trabajan por el bien de los demás. Ya, esta acción de solidaridad y caridad fraterna es una manifestación de una persona tocada por la bondad y la misericordia del Señor, también sin reconocerlo. La vía del Señor es el hombre. La gloria del Señor es el hombre. Y la persona que ama y tiene piedad de un hermano en necesidad ya ha sido tocada por el amor del Señor. Lo que es importante, lo que hace posible el encuentro con el Señor es tener un corazón abierto a la acción del Espíritu Santo.

4.  La Iglesia en España tiene gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús, y Asidonia-Jerez no se queda atrás ¿Usted en este tiempo en España ha podido comprobar esa huella del Divino Corazón de Cristo?

Y Dios quiera y la conserve. España tiene una gran experiencia entorno al Sagrado Corazón de Jesús. Si bien, como sabemos, la devoción al Sagrado Corazón ha sido propagada a través de la salesa visitandina Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII, siendo el siglo XIX el que vio la fiesta que ella misma expresó que el Señor quería, sin embargo ¿qué hay en los escritos de San Juan de Ávila, de Santa Teresa de Jesús etc. que no refleje la teología del Corazón de Jesús? Aquí también está el sacerdote jesuita Beato Bernardo Francisco Hoyos, que se distinguió por esta gran devoción. Además, desde España la devoción se extendió por Hispanoamérica y mi tierra, Filipinas.

Por mi parte, a poco de llegar a España, había tenido lugar la renovación de la Consagración al Corazón de Jesús en el marco también de un Año jubilar, con motivo del Centenario de la Consagración de España al Corazón de Jesús, que se cerró en noviembre de 2019. Aprecio de aquella ocasión, a la que se unió la Conferencia Episcopal Española (CEE), la invitación, en las palabras del entonces Secretario General de la CEE, Mons. Luis Javier Argüello García, ora Arzobispo de Valladolid, a “llevar el amor que brota del Corazón traspasado a la vida social y pública… a salir a la plaza pública y comunicar la alegría de la misericordia y hacerla eficaz en el ejercicio de la caridad política y las obras de misericordia, y, de esta manera, ofrecer a nuestros contemporáneos el cumplimiento de la promesa que está inscrita en el corazón de cada hombre por el mismo hecho de haber sido llamado a la vida”.

 Es muy hermoso constatar que la gran repercusión que tuvo esta devoción, ocasión de mi visita por el Centenario en Jerez, da signos ahora de vitalidad ofreciendo muchos frutos, sobre todo en la vida de fe de muchos jóvenes y su compromiso cristiano, vivido en la amistad con Cristo.

 5.  Vivimos una sociedad donde destaca el individualismo y relativismo, ¿Qué misión y retos tiene la Iglesia ante este panorama?

Le agradezco la pregunta, porque en su respuesta hay que señalar el gran valor de la devoción al Sagrado Corazón. Es importante darnos cuenta que favorece la fraternidad el crear una sociedad claramente consciente del valor de la vida y la familia, avalando los criterios y las normas de una correcta moralidad que se ve sacudida por las ambiciones de la búsqueda del dinero, la seducción del placer y la ambición de poder.

En la devoción al Corazón de Cristo palpamos que, dar nuestra libertad a Dios, no la merma, sino que la preserva de la incertidumbre, del desconcierto, del vacío de la soledad del corazón, de la decepción y de la desconfianza. En el Corazón de Cristo vemos una libertad humana que se entrega sin reservarse nada. El Sagrado Corazón de Jesús como imagen de amor sin límites y de entrega sin reserva es el antídoto del individualismo y relativismo. Como dice San Pablo del Señor: “me amó y se entregó por mí”.

Nuestra libertad no se agota en el término más inmediato como facultad para decir “si” o “no”, esto es, para elegir. La libertad va más allá. Es lo que dice la Virgen en el misterio de la anunciación: “aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Es decir, ‘quiero lo que Dios quiere’. El “hágase” de la Virgen no es una actitud pasiva, sino activa.

Para no incurrir en la comodidad del individualismo y del relativismo, nos ayuda la fe que nos asegura ya desde la creación que “la Sabiduría de Dios es grande, su poder es fuerte, y ve todo…y sus ojos miran a los que le aman”.

Esto es lo que la Iglesia protege con la proclamación del Evangelio, al hombre libre, pero invitándole a vigorizar su libertad con el don del sí, sin conformarse cómodamente. Aquí puede usted poner la cantidad de desafíos tanto en la vida personal como social. Pero todos se vencen por el camino por donde Dios vino, el amor.

6. La situación política en España pone entre las cuerdas la defensa de la vida en sus inicios y los últimos días. ¿Ante esta triste situación qué podemos hacer?

Nuestro hacer humano, moral y religioso no depende de una ley o una decisión de un tribunal. De cara a las decisiones y leyes adoptadas en España en estos días, seguimos amando y promoviendo la vida desde sus inicios hasta su último respiro en su fin natural con toda nuestra fuerza, con todo nuestro corazón, con nuestros recursos humanos y materiales. Las ideologías y el desprecio hacia la vida humana nacen y mueren; el amor por la vida permanece.

La Conferencia Episcopal nos exhorta que “como Iglesia, solo podemos ser voz de los sin voz, haciendo resonar el grito silencioso de tantas vidas humanas que claman desde el seno de sus madres, pidiendo justicia para que se respete su derecho a vivir”. Seguimos amando y ayudando a las mujeres que tienen problemas para seguir adelante con su embarazo. Ponemos nuestro tesoro donde está nuestro corazón y como nos pide nuestra fe.

Invitamos a nuestros hermanos y hermanas no católicos o no cristianos o no creyentes, que comparten con nosotros el valor inestimable de la vida, a luchar con nosotros, para que cada nasciturus tenga la posibilidad de vivir. En efecto, como nos enseñaba San Juan Pablo II en Evangelium Vitae, “En la vida hay seguramente un valor sagrado y religioso, pero de ningún modo interpela sólo a los creyentes: en efecto, se trata de un valor que cada ser humano puede comprender también a la luz de la razón y que, por tanto, afecta necesariamente a todos”.

Jamás nos dejamos vencer por la tristeza por decisiones o leyes que hemos visto en estos días. Al contrario, vamos a considerarlas como un desafío a fortalecer nuestros propósitos a proteger cada vida, desde sus inicios hasta su ocaso natural. Si todos aman a la vida, si todos trabajan para que cada vida florezca, toda ley y todas las leyes contra la vida acaban en la irrelevancia.

No se puede negar que hay un profundo gozo humano y espiritual en respetar y salvar cada vida humana. Y nadie y ninguna ley jamás podría arrebatarnos esta alegría, porque brota del corazón y de la razón, y, para nosotros que creemos, de un corazón invadido por la gracia divina y una razón abierta e iluminada por la fe.

7. La Religiosidad Popular es una realidad muy importante y como diría San Gregorio Magno “las imágenes en la iglesia son la biblia de la gente sencilla”. ¿Qué mensaje lanzaría a las Hermandades y Cofradías que custodian este gran tesoro?

Tenemos un Papa que tanto ama la religiosidad popular y, con esa, las Hermandades y Cofradías, porqué es un vehículo privilegiado de evangelización, de la santificación personal y comunitaria, de vivir juntos nuestra fe como comunidad de discípulos de Cristo.

Por eso, como representante del Santo Padre en España, saludo con afecto a todas las Cofradías y Hermandades de la diócesis de Jerez de la Frontera, recordándoles la invitación del Santo Padre a considerarse miembros de una “obra de evangelización… más allá de su valor cultural, como expresión de la fe del Pueblo de Dios que peregrina en cada uno de sus lugares de origen”. Nuestras Cofradías y Hermandades custodian la Religiosidad Popular, este gran tesoro de la “Biblia de la gente sencilla”, del vivir la fe en modo público, comunitario y gozoso. Por supuesto, la religiosidad popular tiene que ser acompañada siempre con una formación doctrinal sólida, con acciones de caridad, y con la fidelidad al Magisterio de la Iglesia.

8. La Iglesia se encuentra en una etapa evangelizadora y sinodal ¿Qué momento vivirá una vez finalizado el Sínodo?

Esperamos, como he dicho citando al Santo Padre, “una comunidad de personas animadas por la acción del Espíritu Santo, que han vivido y viven la maravilla del encuentro con Jesucristo y desean compartir esta experiencia de profunda alegría”. En España, las consultas en los niveles de parroquias, de diócesis, de asociaciones y movimientos, hasta el nivel nacional ha sido un proceso muy fructífero. Si no me equívoco, 315.000 personas participaron a las asambleas caracterizadas por un celo y una alegría en “caminar juntos” como Iglesia.

En los días 9-12 de del mes en curso, tuvo lugar en Praga la Asamblea continental europea del Sínodo sobre la sinodalidad. La delegación española presentó la Síntesis definitiva de la propuesta de la Iglesia en España. Este texto recoge las aportaciones de más de 300.000 personas que participaron en las consultas en todos los niveles.

Una vez finalizado el Sínodo, el desafío central y el “mandato misionero” para todos nosotros será: ¿Cómo realizaremos, a todos los niveles, desde el local al universal, el espíritu y la praxis del “caminar juntos” que el Santo Padre nos pide? La sinodalidad es nada más y nada menos que el “caminar juntos”.

9. Por último, me gustaría que mandase un mensaje a todos los fieles de la Diócesis de Asidonia-Jerez para que participen en la Eucaristía que presidirá usted en la Clausura del Año Jubilar del Sagrado Corazón de Jesús y posterior peregrinación hasta el monumento del Divino Corazón de Cristo.

Aquí solamente quiero ser eco y vocero de vuestro Obispo, Mons. José Rico Pavés, a quien agradezco conocer más esta Iglesia particular que ama a Jesucristo. Os decimos que “La gracia de un Año Jubilar ha de ser siempre un corazón más vuelto al corazón de Cristo para recibir de Él la misericordia”.

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