
La Diócesis de Almería ha vivido en la mañana de hoy, martes 17 de marzo, a las 12:00 horas, un acto profundamente significativo en el Auditorio Maestro Ávila de la Casa Sacerdotal: la entrega de la medalla Pro Ecclesia et Pontifice a D. Xavier Pomés Abella, hasta ahora ecónomo diocesano.
El acto ha reunido a la curia diocesana, numerosos sacerdotes y laicos que han trabajado estrechamente con él durante estos años, en un ambiente marcado por el agradecimiento y la cercanía. Junto a él ha estado su esposa, Pilar, cuya presencia ha sido también especialmente valorada durante la ceremonia.
Una de las mayores distinciones de la Santa Sede
El acto comenzó con la intervención del canciller, D. José Juan Alarcón Ruiz quien explicó el significado de esta condecoración pontificia. La medalla Pro Ecclesia et Pontifice, instituida por el Papa León XIII en 1888, es una de las más altas distinciones que concede la Santa Sede a laicos y clérigos por su servicio fiel y prolongado a la Iglesia.
Tal y como se recordó, no se trata de un premio humano, sino de un reconocimiento al espíritu de servicio vivido desde la fe: una entrega silenciosa, generosa y constante, orientada al bien de la Iglesia y de las almas. En esta ocasión, el Papa León XIV ha concedido esta medalla a Xavier Pomés como signo de reconocimiento a su labor al servicio de la diócesis de Almería en un momento de especial dificultad económica.
Un perfil al servicio de la Iglesia
A continuación, D. José Juan Alarcón presentó el perfil biográfico del homenajeado, destacando su amplia trayectoria profesional y eclesial.
Médico de formación y con una larga experiencia como gestor sanitario, Xavier Pomés ha desempeñado importantes responsabilidades en la administración pública y en instituciones sanitarias, así como en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, donde desarrolló una intensa labor internacional.
En 2022 respondió a la llamada de la diócesis de Almería, asumiendo primero tareas de asesoramiento y posteriormente el cargo de ecónomo diocesano. Desde entonces, su trabajo ha sido clave para afrontar y reconducir una compleja situación económica.
Durante estos años, con esfuerzo, rigor y visión pastoral, ha contribuido decisivamente al saneamiento de la economía diocesana, reduciendo deuda, reorganizando recursos y permitiendo que la diócesis pueda mirar al futuro con mayor estabilidad.
El agradecimiento del obispo
Nuestro obispo, D. Antonio expresó en su intervención el profundo agradecimiento de toda la diócesis por los años de servicio de Xavier Pomés, en unas palabras marcadas también por la emoción. Destacó especialmente su generosidad al aceptar una misión difícil en una tierra desconocida, su entrega constante y su capacidad para afrontar con serenidad y firmeza una situación económica compleja. “Nos abriste caminos de esperanza”, señaló, reconociendo también que ha sido un apoyo personal en momentos difíciles.
Subrayó su cercanía, su claridad en la comunicación y su disponibilidad para todos, así como su calidad humana, su prudencia y su fe. El obispo quiso agradecer igualmente a su familia, de manera especial a su esposa Pilar, por la paciencia y generosidad vividas durante este tiempo compartido con la Iglesia.
Finalmente, recordó que, más allá de cualquier medalla, lo que permanece es el bien sembrado, y que esta distinción es un signo visible del agradecimiento de la Iglesia por una vida entregada con humildad, competencia y sentido de Iglesia.
El testimonio personal de Xavier Pomés
Cerró el acto el propio Xavier Pomés, quien ofreció unas palabras marcadas por la cercanía, la espontaneidad y la emoción. Reconoció que su llegada a Almería fue un verdadero salto al vacío: “llegué sin conocer nada ni a nadie”. Sin embargo, quiso destacar con fuerza la acogida recibida, definiendo a Almería como “tierra de acogida”.
Desde el punto de vista profesional, explicó que su trabajo en la diócesis supuso para él un reto completamente nuevo, aprendiendo a gestionar una realidad distinta, con sus propias dinámicas y exigencias. Pero fue en el plano personal y espiritual donde situó una de las experiencias más profundas de estos años, destacando especialmente las audiencias privadas con el Papa Francisco, que calificó como algo “inaudito” en su vida.
Al referirse a la medalla, confesó que la recibió con sorpresa y emoción, subrayando que para él es, sobre todo, un signo de agradecimiento. Al mismo tiempo, afirmó que este reconocimiento supone también una responsabilidad: seguir trabajando con la misma fidelidad y entrega al servicio de la Iglesia.
Un acto de comunión diocesana
El acto concluyó en un ambiente de gratitud compartida, reflejo de la comunión diocesana vivida en torno a la figura de quien ha servido con entrega en estos años. Tras la ceremonia, los asistentes pudieron compartir un aperitivo, prolongando un momento de encuentro fraterno entre sacerdotes, miembros de la curia y laicos.
La entrega de la medalla Pro Ecclesia et Pontifice a Xavier Pomés queda así como un signo visible del agradecimiento de la Iglesia de Almería a una vida puesta al servicio, con discreción, competencia y profunda fe.

