“Me he dado cuenta de que cuando te abandonas, Alguien te recoge”

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ENTREVISTA A JUAN CRUZ PEREA, PÁRROCO DE LA CHANCA.

Quedo con Juan Cruz a las 11 de la mañana en su parroquia. “Me gustaría que la vieras”, me decía por teléfono con humilde orgullo de párroco. Va caminando desde su casa cada día y se para a charlar con los vecinos que encuentra. Allí, en uno de los extremos del popular barrio de la Chanca, en una zona en la que pareciera que hubiera caído un bomba, llena de escombros, luce linda Santa María de Belén, la nueva pasión de Juan Cruz.

El templo tiene ese encanto de la presencia de un Dios sencillo. Y el retablo del pintor indaliano Cañadas refleja de manera bellísima esa Iglesia presente en medio de la gente del barrio. “Está como cuando se construyó. Se ha limpiado, organizado y dignificado, entre otras cosas gracias a la ayuda económica de mis propios hermanos que desde Madrid y Vitoria me echan una mano”.

“La parroquia no es conocida por los mismos cristianos y curas almerienses. Y estamos procurando darla a conocer. Que el barrio es mucho mejor que lo que la gente tiene en la cabeza” afirma con cariño el entrevistado. La mayoría gitana, algunos payos y recientemente algunas familias marroquíes conviven bien en esta desconocida parte de la ciudad. “Desde que se fue D. Carlos Fernández Revuelta, que animó mucho la vida parroquial, ha ido en cierto declive. Esto, unido a la presencia de las Iglesias evangélicas que han conquistado el corazón de la mayoría de la población gitana. La parroquia se llevaba desde San Roque y toda parroquia necesita un Pastor. – Que la gente sepa a quien tiene que dirigirse-, nos aconsejó sabiamente don Adolfo”.

Juan Cruz Perea Armentía es de la Rioja alavesa, y “el único sacerdote ordenado en la Bastida, mi pueblo”. Después de 11 años enfermo, fue su tío marianista el que le contagió la pasión por Guillermo Chaminade: el fundador de la congregación. Descubierta su vocación, marchó a Escoriaza (Guipúzcoa) al postulantado. De los 49 postulantes solo queda él: “siempre he tenido muy claro que lo más importante es Dios. Y adonde he ido lo intento llevar a la vida y transmitirlo y eso es lo que me ha “salvado”. No soy mejor que otros. Le dedico tiempo a la oración, tiempo al estudio de la biblia. Mi hobby es leer el Nuevo Testamento en griego y es ahí donde yo me divierto. Cuando leo otras cosas parece que estoy perdiendo el tiempo”. Valencia, Zaragoza, Barcelona y Friburgo vieron a aquel joven formarse en filosofía y letras, pedagogía y Teología. Luego le esperarían parroquias y colegios: Barcelona, Vitoria, Valencia, Zaragoza han sido algunos lugares donde ha intentado contagiar su pasión por el Evangelio. Le gusta la pastoral y la enseñanza pero puestos a elegir prefiero “ser cura lo más que pueda”.

No le gustan las entrevistas, y se resiste a que lo fotografíen. “A mí lo que me interesa es dar a conocer la parroquia, lo que vamos haciendo. El trabajo es sencillo: simplemente estar y a quien lo necesite, y en la manera que yo pueda, ayudar. Con un poco de cabeza y rezando mucho se van dando pequeños pasos”, dice dándole una calada a la pipa. “Las monjas y yo hemos hecho novenas para que en esta parroquia haya un milagro. Y yo pensaba que sería tumbativo como el de San Pablo, pero el milagro se produce con trabajo y poco a poco”.
Es también es también “apóstol de la nicotina”, fuma en pipa habitualmente pero tiene una cajetilla de cigarros para acoger a los que vienen “y de vez en cuando peco y me fuma uno”.

“Aterricé un viernes, el 4 de septiembre de 2014, venía de ser superior de la comunidad de Zaragoza, ya jubilado de las clases. De buenas a primeras, me manda una carta el provincial y me dice: -Hemos pensado el consejo provincial que vayas a La Chanca-. La primera noche lo pasé muy mal, pero luego le dije al Señor: -lo que Tú quieras-, y esa fue la receta para lograr la paz. A partir de ese momento de duda, todo empezó a fluir. Sabía donde venía, y me he dado cuenta de que cuando te abandonas, Alguien te recoge, porque si no, no se explica este movimiento que va habiendo ahora en la parroquia. Que no es mérito mío, yo sólo soy un instrumento. Leyendo unos escritos de Santa Faustina Kowalska, hay un momento en que Jesús hablando con la Santa le dice: -la obra es mía y tu eres un miserable instrumento-, pues así me siento yo”.

Explica los motivos de sus dudas: “A esta parroquia, no quiere venir nadie. Almería es un “destierro” y cuesta trabajo conseguir a compañeros que estén dispuestos a dejar sus lugares de origen, su grandes colegios, sus comodidades y venir a estos barrios tan complicados y poco “gratificantes” como la Chanca y Pescadería. Pero si hay algo que tengo claro y proclamo por doquier es que los almerienses son geniales, acogedores. Yo no me he encontrado una mala cara donde he ido ”

8 o 10 personas iban a Misa a la parroquia de Santa María de Belén los domingos. Cuando Juan Cruz llegó, habló con las Siervas de los pobres y les propuso: “si vosotras os comprometéis a estar conmigo, yo celebro todos los días y tenemos la Iglesia abierta todas las tardes. La gente se va acostumbrando y además con las 11 mujeres del grupo de alfabetización que se quedan algunas veces, hay días en que se llenan la mitad de los bancos”, dice gozosamente. Además se ha organizado Caritas parroquial, hay un equipo de futbol y otros proyectos que financia la fundación Santa María.

Le ilusionan el futuro y lo que está por hacer. Especialmente la llegada del “Cristo del Quejío”: una imagen que el escultor Manuel Requena está haciendo, de manera desinteresada, para la parroquia de Santa María de Belén. “Haremos unas jornadas de puertas abiertas para que la gente lo pueda tocar, besar, que pueda estar con Él”.

Me despide exhortándome a que la parroquia y el barrio se den a conocer. “Tienen derecho a ser conocidos y no por la droga o porque el autobús no quiere llegar, sino porque son hijos de Dios, muy buena gente y tienen mucha dignidad”.

Ramón Bogas Crespo

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