MARTES SANTO: «AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO», por María José López Serrano

Diócesis de Almería
Diócesis de Almeríahttps://diocesisalmeria.org/
La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería.

Hay escenas del Evangelio que atraviesan los siglos porque hablan, en realidad, de lo más hondo del corazón humano. Este Martes Santo se nos coloca ante una de ellas: la traición, la fragilidad, el miedo, la decepción. Y, en medio de todo eso, Jesús: la esperanza que no se apaga y el amor que permanece.

“Uno de vosotros va a traicionarme” (Jn 13,21). La constatación de una herida. Jesús sabe que va a ser vendido. También sabe que Pedro, ese que acaba de prometerle fidelidad absoluta, acabará negándolo tres veces. Judas falla. Pedro falla. Todos fallamos. Quizá por eso este Evangelio resulta tan actual.

Vivimos tiempos en los que parece que todo tiene un precio. Todo se mide, se calcula, se negocia. Treinta monedas de plata: esa es la cantidad por la que Judas entrega a Jesús. Y quizá hoy no hagan falta monedas para repetir aquella escena. Basta a veces con la indiferencia, con la comodidad, con el silencio ante la injusticia, con la facilidad con la que juzgamos a los demás o con la rapidez con la que dejamos enfriarse el amor. Qué palabra tan fuerte para nuestro tiempo. Porque hay algo que se enfría en una sociedad crispada, impaciente y tantas veces polarizada. Se enfría la compasión. Se enfría la misericordia. Se enfría la capacidad de mirar al otro no como amenaza, no como rival, no como alguien a quien vencer, sino como prójimo.

Jesús, en este Martes Santo, no responde a la traición con odio. No contesta al mal con más mal. No humilla al que va a caer. Le duele, sí. Hay en Él un corazón que se conmueve y que casi se rompe. Porque Cristo no es ajeno al dolor humano: lo habita. Siente la decepción de quien ama y no es correspondido, el peso de la soledad, la angustia de saberse entregado. Y aun así no señala. No juzga. No condena. No deja de amar. Esa es quizá una de las lecciones más difíciles y más luminosas de la Pasión: devolver bien por mal. No porque el mal no importe, no porque la injusticia no deba ser enfrentada, sino porque el odio nunca salva. La justicia es necesaria, pero sin compasión se vuelve fría; la verdad es imprescindible, pero sin misericordia puede convertirse en arma. Ahí está el centro de nuestra esperanza. Fallamos, sí. Nos alejamos. Tenemos miedo. Negamos a veces con nuestras palabras, con nuestras omisiones, con nuestra tibieza. Pero Cristo no deja de mirarnos con misericordia. No nos reduce a nuestra peor noche. No nos identifica para siempre con nuestra caída. Nos llama de nuevo. Nos levanta. Nos sigue amando.

En este Martes Santo, cuando contemplamos a un Dios traicionado por los suyos, se nos revela la forma más alta del amor. La gloria de Jesús no está en imponerse ni en vencer aplastando, sino en asumir el dolor de quien sufre injustamente sin dejar de amar.

Quizá hoy, más que nunca, necesitamos volver a ese Evangelio. Necesitamos más compasión, más misericordia, más justicia. Necesitamos corazones capaces de conmoverse ante el dolor ajeno. Necesitamos recordar que el prójimo no es una idea, sino un rostro, y que solo el amor sostiene de verdad la vida. Porque al final, cuando tantas cosas se compran y se venden, sigue habiendo algo que no tiene precio: un amor infinito que permanece hasta el extremo, un amigo que da la vida por nosotros, y una mirada que, incluso después de nuestras traiciones, sigue diciendo en silencio: todavía cuento contigo.

María José López Serrano

Laica y miembro del Consejo diocesano Sinodal

Ver este artículo en la web de la diócesis

Contenido relacionado

UNA FIDELIDAD QUE GENERA FUTURO, por Antonio Gómez Cantero

Querida comunidad: laicado y vida consagrada, seminaristas, servidores del altar de...

MISA CRISMAL: “No somos los puros, sino los humildes amigos del Señor”

En la mañana del Martes Santo, a las 12:00 horas, la...

JUEVES SANTO: JUEVES DE LA SUBVERSIÓN, por Kenny Lavacude

Subvertir, según el diccionario de la RAE, es «trastornar o alterar...

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.