
La Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2026 culminó en Almería con la celebración de la Eucaristía el lunes 2 de febrero, a las siete de la tarde, en el Santuario de la Virgen del Mar. Tras las actividades desarrolladas en los días previos, religiosas y religiosos de la capital y de la provincia se reunieron en torno al altar del Señor para dar gracias por el don de la vocación consagrada.
Aunque la lluvia impidió una asistencia más numerosa, participaron los más cercanos, creando un clima sencillo, familiar y profundamente entrañable. La celebración estuvo presidida nuestro obispo Antonio, quien ofreció una homilía clara y cercana, centrada en el sentido profundo de la vocación: «¿Para quién eres?». Recordó que la vida consagrada no se vive para uno mismo, sino como entrega a los demás, y subrayó la importancia del encuentro con Cristo como fuente de fidelidad, esperanza y alegría compartida.
Durante el ofertorio, junto al pan y el vino, se presentó un farol encendido, símbolo de la luz que la vida consagrada está llamada a ser, no solo para quienes la viven, sino también para el mundo entero.
Tras la Eucaristía, la lluvia obligó a cambiar los planes previstos de compartir un chocolate en la plaza. De forma improvisada, el encuentro fraterno continuó en la sacristía y en dependencias anexas, donde se compartieron chocolate y bizcochos. Más allá del gesto sencillo, lo más valioso fue la convivencia entre las distintas congregaciones, fortaleciendo los lazos de comunión y el deseo de seguir caminando juntos, como consagrados y consagradas al servicio de los hermanos.

