La parroquia de san Isidro celebró sus fiestas patronales

Diócesis de Almería
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La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería.

Los vecinos de la parroquia de san Isidro Labrador, perteneciente a la población de Camporhermoso, celebraron los actos litúrgicos en honor de su santo Patrón. Un nutrido grupo de feligreses llenaron el aforo del templo parrotuial, acompañando después la venerada imagen de san isidro en procesión, por la principales arterias de la villa.

San Isidro es el patrono de los agricultores del mundo. Sus padres eran unos campesinos sumamente pobres que ni siquiera pudieron enviar a su hijo a la escuela. Pero en casa le enseñaron a tener temor a ofender a Dios y gran amor de caridad hacia el prójimo y un enorme aprecio por la oración y por la Santa Misa y la Comunión.

Lo que ganaba como jornalero lo distribuía en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y otra para su familia. Los domingos los distribuía así: un buen rato en el templo rezando, asistiendo a Misa y escuchando la Palabra de Dios. Otro buen rato visitando pobres y enfermos, y por la tarde saliendo a pasear por los campos con su esposa y su hijo.

Pero un día, mientras ellos corrían por el campo, dejaron al niño junto a un profundo pozo y cayó dentro del hoyo. Alcanzaron a ver esto los dos esposos y corrieron junto al pozo. Pero era muy profundo y no había cómo rescatar al hijo. Entonces rezaron con toda fe y las aguas de aquel aljibe fueron subiendo hasta que apareció la canasta con el niño.

Volvió después a Madrid y se alquiló como obrero en una finca, pero los otros peones, llenos de envidia lo acusaron ante el dueño de que trabajaba menos que los demás por dedicarse a rezar y a ir al templo. El dueño le puso entonces como tarea a cada obrero cultivar una parcela de tierra. Y la de Isidro produjo el doble que las de los demás, porque Nuestro Señor le recompensaba su piedad y su generosidad.

En el año 1130 murió santamente. A los 43 años de haber sido sepultado, en 1163 sacaron del sepulcro su cadáver y estaba incorrupto. Poco después, el rey Felipe III se hallaba gravísimamente enfermo y los médicos dijeron que se moriría de aquella enfermedad. Entonces sacaron los restos de san Isidro del templo a donde los habían llevado cuando los trasladaron del cementerio. Y tan pronto como los restos salieron del templo, al rey se le fue la fiebre. A causa de esto el rey intecedió ante el Sumo Pontífice para que declarara santo al humilde labrador, y por este y otros muchos milagros, el Papa lo canonizó en el año 1622 junto con santa Teresa, san Ignacio, san Francisco Javier y san Felipe Neri.

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