La Familia Vicenciana de Almería se reunió el pasado 27 de septiembre para celebrar la fiesta de San Vicente de Paúl, una jornada marcada por la oración, la convivencia y la renovación del compromiso con el carisma vicenciano.
La celebración tuvo como momento central una Eucaristía en la parroquia de San Sebastián, donde las distintas realidades que forman parte de esta familia compartieron la acción de gracias y recordaron la llamada de San Vicente de Paúl a hacer de la fe un servicio concreto, especialmente hacia quienes viven situaciones de pobreza, exclusión o vulnerabilidad.
La Familia Vicenciana en Almería está integrada por las Hijas de la Caridad, Juventudes Marianas Vicencianas, la Asociación de la Medalla Milagrosa, los colegios Nuestra Señora del Milagro y La Milagrosa, voluntarios del Comedor Social, trabajadores y otras personas vinculadas a este carisma. Todos ellos continúan hoy, desde distintas realidades, el legado de San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac.
El encuentro sirvió también para recordar que la espiritualidad vicenciana nace de una mirada atenta a las necesidades de los demás y se concreta en gestos de cercanía, acompañamiento y servicio.
Desde Juventudes Marianas Vicencianas subrayan que vivir la experiencia de Dios en comunidad, desde la oración y el servicio, ayuda a “caminar y crecer como cristianos en nuestra Diócesis”, manteniendo vivo el deseo de no permanecer indiferentes ante quienes más necesitan apoyo y compañía.
Una celebración que volvió a reunir a las distintas ramas de una misma familia y a recordar una de las convicciones que marcó la vida de San Vicente de Paúl: que el Evangelio se hace especialmente visible cuando se pone al servicio de los pobres.


