A las 11:30h del domingo 26 de mayo, el Obispo diocesano, Mons. Adolfo González Montes, presidirá la Eucaristía en la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de La Encarnación, durante la cual conferirá el ministerio del Diaconado a Javier Ruiz Pérez, natural de Ugíjar, Eloy Puertas Aguado y José Rubén Fernández Pelegrina, naturales de El Ejido, junto con Jesús Martín Gómez, natural de Almería capital.
El ministerio del diaconado viene sintetizado por el Concilio Vaticano II con la tríada: ministerio (diaconía) de la liturgia, de la palabra y de la caridad. De este modo se expresa la participación diaconal en el único y triple munus de Cristo en el ministro ordenado. El diácono es maestro, en cuanto proclama e ilustra la Palabra de Dios; es santificador, en cuanto administra el sacramento del Bautismo, de la Eucaristía y los sacramentales, participa en la celebración de la Santa Misa en calidad de «ministro de la sangre», conserva y distribuye la Eucaristía; es guía, en cuanto animador de la comunidad o de diversos sectores de la vida eclesial.
De este modo, el diácono asiste y sirve a los obispos y a los presbíteros, quienes presiden los actos litúrgicos, vigilan la doctrina y guían al Pueblo de Dios. El ministerio de los diáconos, en el servicio a la comunidad de los fieles, debe colaborar en la construcción de la unidad de los cristianos sin prejuicios y sin iniciativas inoportunas, cultivando aquellas cualidades humanas que hacen a una persona aceptable a los demás y creíble, vigilante sobre su propio lenguaje y sobre sus propias capacidades de diálogo, para adquirir una actitud auténticamente ecuménica.
El Obispo, durante la ordenación, entrega al diácono el libro de los Evangelios diciendo estas palabras: «Recibe el Evangelio de Cristo del cual te has transformado en su anunciador». Del mismo modo que los sacerdotes, los diáconos se dedican a todos los hombres, sea a través de su buena conducta, sea con la predicación abierta del misterio de Cristo, sea en el transmitir las enseñanzas cristianas o al estudiar los problemas de su tiempo. Función principal del diácono es, por lo tanto, colaborar con el obispo y con los presbíteros en el ejercicio del ministerio.