
Subvertir, según el diccionario de la RAE, es «trastornar o alterar algo, especialmente el orden establecido», y subversivo es aquel que es «capaz de subvertir o que tiende a subvertir, especialmente el orden público». En principio, los términos no tienen una connotación negativa. Toda alteración es una subversión. Todo el que altera es un subversivo.
Me gusta, entonces, pensar en Jesús de Nazaret como el más grande subversivo de la historia: el que cambió la angustia en fiesta en las bodas de Caná; el que, a golpes, defendió lo sagrado del poder del mercado cuando expulsó a los mercaderes del templo; el que borró la ley de piedra y la escribió en arena en el relato de la Magdalena; el que miró con amor al joven que decidió no seguirlo; el que perdonó al amigo que lo negó… En fin, el que, justo cuando iban a matarle en uno de los crímenes más contados y conocidos de la historia, nos mandó a amarnos y a servirnos los unos a los otros.
Jesús es el subversivo por antonomasia y su subversión es la del amor sin límites, sin condiciones, sin reservas. Amor que cuida del abandonado en las cunetas de la vida, que defiende a la condenada por la moral intolerante, que acaricia al desfigurado por la enfermedad, que consuela a quien pierde lo más amado; amor que denuncia sin miedo, que proclama con alegría, que conduce con certeza, que indica con claridad, que empuja con suavidad hacia la luz y a la vida.
Hoy es necesario que surjan subversivos del amor: amor a la tierra, que clama porque está siendo arrasada y destruida; a los pobres, quienes, en un mundo de abundancia y desperdicio, mueren de hambre y de sed; a las víctimas de las tragedias y los abusos que, por excluidas, nadie defiende ni considera ni llama por su nombre; a las víctimas de tantas guerras creadas por la codicia, el narcisismo y el autoritarismo de unos cuantos con mucho poder; amor a los solitarios y alienados por la inteligencia artificial y la tecnología despersonalizante…
Es necesario que hoy actualicemos el Jueves Santo primigenio, el Jueves de la subversión definitiva: la subversión del amor. Hoy es necesario volver al subversivo de la Cruz.
Feliz Jueves Santo, Jueves de la Subversión.
Kenny Lavacude
Coordinador general de Cáritas Diocesana de Almería

