
La coincidencia en el calendario de la Pascua judía y la cristiana vuelve a propiciar en Almería un gesto de cercanía y fraternidad. Desde el Secretariado de Diálogo Interreligioso de la diócesis destacan que se trata de “una oportunidad para reconocer lo que nos une y fortalecer el respeto mutuo entre creyentes”.
La Pascua es, para judíos y cristianos, una de las celebraciones más significativas de sus respectivas tradiciones. Aunque cada comunidad la vive de manera distinta, ambas comparten un lenguaje simbólico común, especialmente en torno al pan y al vino, “signos que hablan de libertad, alianza, vida y esperanza”.
Este año, además, ambas celebraciones tienen lugar en la misma semana, lo que ha favorecido el intercambio de felicitaciones entre la Comunidad judía de Almería y la Delegación diocesana para el diálogo interreligioso. Un gesto que, como subrayan desde el Secretariado, “no es solo una muestra de cortesía, sino un verdadero reconocimiento de las raíces compartidas y del valor de la convivencia”.
Dos Pascuas que dialogan
“El pan y el vino, tan presentes en ambas tradiciones, nos recuerdan que existen vínculos profundos que atraviesan la historia”, señalan fuentes diocesanas. A través de estos símbolos, judíos y cristianos expresan elementos esenciales de su fe, como la memoria, la liberación, la comunidad y la fidelidad a Dios.
Cada año, cuando las fechas se aproximan, se renueva este intercambio de buenos deseos. “Deseamos una Pascua vivida con autenticidad, en paz y en fidelidad a cada tradición”, afirman.
Un mensaje para nuestro tiempo
En un contexto social marcado en ocasiones por la división, desde la diócesis se subraya el valor de estos gestos como signo de esperanza. “Mirar lo que nos une es siempre el primer paso para construir una sociedad más fraterna”, indican.
Así, la cercanía entre Pésaj y la Pascua cristiana se convierte en una invitación a tender puentes, a celebrar la vida y a compartir un mismo deseo: “que esta Pascua sea tiempo de renovación, de libertad y de paz para todos”.

