La diócesis de Almería celebró el pasado 31 de enero la Jornada Diocesana del Catequista, un encuentro que reunió a más de un centenar de catequistas procedentes de toda la diócesis, con el objetivo de renovar su vocación y fortalecer su misión evangelizadora.
La jornada comenzó con un tiempo de oración y escucha de la Palabra, inspirado en textos como Isaías —«¡Qué hermosos son los pies del mensajero!»— y el relato de los discípulos de Emaús. A través de ellos, los participantes fueron invitados a redescubrir su tarea como acompañantes cercanos, llamados a anunciar el Evangelio con sencillez y paciencia, siguiendo el estilo de Jesús que camina junto a los suyos. También se recordó la figura de san Enrique de Ossó, patrono de los catequistas, como referente de educador en la fe.
A continuación, tuvo lugar la ponencia «Testigos que anuncian, corazones que acompañan», a cargo del sacerdote Jesús Hurtado Giráldez, doctor en Teología Pastoral. En una intervención cercana y muy valorada por los asistentes, subrayó el papel del catequista como transmisor de la fe en nombre de la Iglesia, insistiendo en la importancia de una pedagogía adaptada a cada realidad concreta y ofreciendo claves prácticas para la catequesis actual.
Tras un breve descanso, se celebró una mesa redonda en la que se presentó la Campaña de Manos Unidas 2026, recordando la dimensión social de la fe y el compromiso cristiano con los más necesitados. Seguidamente, el catequista huercalense Ginés dio a conocer la figura del Venerable Salvador Valera Parra, cuya próxima beatificación fue presentada como un acontecimiento de gracia para la diócesis y un ejemplo de fidelidad cristiana.
El encuentro continuó con un espacio de diálogo y puesta en común, donde los catequistas compartieron experiencias, inquietudes y reflexiones, enriqueciendo mutuamente su misión.
La jornada concluyó con una comida fraterna, signo de comunión y agradecimiento por el servicio generoso que tantos catequistas prestan día a día en las parroquias y comunidades diocesanas.


