HACIA LA SINODALIDAD

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La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería.

En el lenguaje común la idea o imagen de verticalidad se opone a la de horizontalidad. A primera vista parece una afirmación consistente, pero en realidad la verticalidad y la horizontalidad no son dos líneas opuestas sino complementarias, porque no se puede pensar en una sin presuponer la otra. Si nos paramos a reflexionar nos daremos cuenta de que lo contrario de la verticalidad no es la horizontalidad sino la circularidad.

Esta reflexión geométrica es una metáfora de nuestra sociedad. Merece la pena pensar en esta idea porque tiene repercusiones en la dinámica de la vida comunitaria. De hecho, el binomio verticalidad/horizontalidad responde a una concepción jerárquica de nuestra sociedad. En cambio, la idea de circularidad sugiere un modelo más comunitario. En cualquier caso, ninguna de estas ideas o imágenes son contradictorias sino contrarias, y por tanto pueden enriquecerse mutuamente.

En el imaginario popular el binomio vertical/horizontal describe un modelo social en el que el pueblo se acomoda a la jerarquía que administra el poder. La política, la empresa, la universidad, y diversas estructuras culturales responden a este imaginario. No obstante, la rigidez del concepto verticalidad/horizontalidad se ha ido corrigiendo mediante la introducción de la circularidad, una imagen más acorde con la naturaleza de la democracia.

Sin embargo, aunque la democracia introduce una mejora en el modelo anterior, también reproduce fácilmente el error autoritario en el interior de sus propias estructuras. Basta observar el funcionamiento de los partidos políticos para verificar la dificultad de introducir realmente la circularidad en su praxis. Lo mismo podemos decir de las empresas porque, aunque los sindicatos corrigen la verticalidad, lo hacen con muchas limitaciones, especialmente a partir de la globalización y la mundialización. Estamos, por tanto, al inicio de una larga marcha hacia una sociedad que armonice la verticalidad y la horizontalidad con la circularidad.

Esta metáfora social todavía es más compleja en la praxis eclesial porque la dualidad verticalidad/horizontalidad en complementariedad con la circularidad, dispone de tres imágenes bíblicas sólidas: Pueblo de Dios, cuerpo de Cristo, templo del Espíritu. Estamos todavía muy lejos de vivir el modelo circular del Dios Trinitario, pues visto desde la perspectiva del binomio verticalidad/horizontalidad parece casi inalcanzable, pero cuando se contempla desde la circularidad, se convierte en apasionante.

Caminando todos juntos -pueblo y jerarquía- hemos de seguir avanzando hacía la complementariedad sin desfallecer, pero siendo muy conscientes de que nos queda un largo camino para llegar a la madurez. Como se puede advertir, este caminar, desde la circularidad, no es otro que la sinodalidad.

Jesús García Aiz

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