
El pasado viernes tuvo lugar, en la Iglesia Conventual de la Purísima Concepción, una oración vocacional convocada, de forma sinodal, por varias delegaciones pastorales de la diócesis: D. Pastoral Juvenil, D. Pastoral Vocacional, D. Pastoral Familiar, D. Misiones, el Seminario Diocesano, la Pastoral Universitaria de Almería y CONFER.
La convocatoria reunió a más de 80 personas de todas las edades que, llamadas por el Señor, decidieron salir de su rutina para ir al encuentro de Jesús.
Manos de colores, un árbol sin hojas al fondo, jóvenes por aquí y por allí… niños, religiosas, sacerdotes, familias, adultos y ancianos… Una monición de acogida, escucha de la Palabra, un testimonio, una canción. Durante la Vigilia se pudo escuchar a la hna. María (monja Concepcionista Franciscana), a Manuel Jesús (seminarista) y a Marisa y José Antonio (un matrimonio). Hablaron de cómo el Señor les había transformado la vida: Él les invitó a seguirle, ellos dijeron que sí; el Señor les dejó Su huella, y así ellos empezaron a dejarla en los demás…
El árbol se llenó de manos con nuestros sueños: “¿qué huella te sientes llamado a dejar en el mundo?” Continuaron con la exposición del Santísimo, permitiendo que el Señor confirmara, llamara, o simplemente nos acompañara…
Nuestro obispo nos dirigió una breve meditación que nos centró en la presencia de Jesús Eucaristía y Su amor hasta el extremo por toda la humanidad. Unos minutos a solas con el Señor, una canción y un envío. Fue una experiencia gozosa de comunión, participación y misión.
Toda la vigilia estuvo animada con preciosos cantos que regalaron diferentes grupos: Canaán, jóvenes del Camino Neocatecumenal y las Siervas de los Pobres.
Este encuentro ha sido posible gracias al soplo del Espíritu, que tan bien expresó el Santo Padre en la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones: “La Sinodalidad, el caminar juntos, es una vocación fundamental para la Iglesia, y solo en este horizonte es posible descubrir y valorar las diversas vocaciones, carismas y los ministerios”.