Reunidos en el salón de actos de la parroquia de Huércal-Overa, se dieron cita los medios de comunicación acreditados junto a los protagonistas del milagro, que habían llegado esa misma mañana con motivo de la beatificación.
Allí estaban presentes el niño, Tyquan Hall, y sus padres; la enfermera Robin que lo asistió en el momento del nacimiento; y el médico huercalense que lo atendió, el Dr. Juan Sánchez. Estuvieron también presentes nuestro, D. Antonio, y el Sr. Alcalde de la localidad de Huércal-Overa, acompañando este encuentro marcado por la emoción.
El acto comenzó con la intervención de José Juan Alarcón, vicepostulador de la causa, quien explicó cómo fue la visita a Providence y cómo se instruyó todo el proceso canónico para la certificación del milagro, una investigación rigurosa que culminaría con su aprobación por el Papa León XIV.
Tras esta introducción, tomó la palabra el médico que vivió en primera persona aquellos hechos.
ENTREVISTA
Doctor Sánchez, ¿cómo recuerda el momento del nacimiento y qué situación se encontró?
Dr. Juan Sánchez:
El bebé llegó sin respiración. Iniciamos inmediatamente todo el proceso de reanimación que hacemos en estos casos: ventilación, intubación, medicación…
Estuve bastante tiempo intentando estabilizarlo. Los pulmones no reaccionaban. Tuvimos que aumentar mucho la presión y, de hecho, se le produjo un neumotórax por la presión que hubo que ejercer para intentar que ventilara. Aun así, no mejoraba. Los niveles de oxígeno eran muy bajos.
¿Qué ocurrió después en la unidad neonatal?
Dr. Juan Salinas:
Trasladamos al bebé a la unidad. Allí la enfermera me avisó de que no detectaba latido cardíaco. Lo comprobé personalmente. Administramos más medicación y realizamos pruebas, incluso radiografías, para asegurarnos de que todo estaba correctamente colocado y que no había otras complicaciones. Pero no había respuesta. No había latido.
¿En qué momento se le dio por fallecido?
Dr. Juan Sánchez:
Después de varios minutos sin actividad cardíaca entendimos que no había nada más que hacer. Yo mismo pensé que el problema era que los pulmones no estaban desarrollados y que era imposible ventilar al bebé.
Entonces fui a hablar con los padres para comunicarles que su hijo había fallecido. Fue un momento muy duro. Estaban llorando, hablando con los familiares. Mientras estaba con ellos, la enfermera Robin llegó muy nerviosa, muy agitada, interrumpiendo la conversación.
Preguntamos a la enfermera qué vivió ella.
Enfermera (Robin):
Fue increíble. Yo estaba en la unidad vigilando al bebé. En un momento empezó a cambiar, a recuperarse. Era horrible tener que interrumpir aquella conversación con los padres, pero tenía que hacerlo. Esa imagen se me ha quedado como una foto grabada para siempre.
Doctor, cuando regresó a la unidad, ¿qué encontró?
Dr. Juan Sánchez:
Cuando volví vi al niño rosado, con color normal. Me quedé completamente desconcertado. Estuve dos días dándole vueltas, pensando qué había hecho yo médicamente para que mejorara… y no encontré ninguna explicación científica.

¿Qué hizo después de aquello?
Dr. Juan Sánchez:
Hablé con mi padre, que estaba aquí en Huércal-Overa. Y él me dijo: “Esto ha sido un milagro del Cura Valera”. Fue él quien habló con el párroco y quien inició todo el proceso.
¿Cómo fue la investigación del caso?
Dr. Juan Sánchez:
Muy rigurosa. Los legados pontificios investigaron todo: entrevistaron a otros médicos, a la enfermera, revisaron informes, pruebas… absolutamente todo.
¿Es la primera vez que habla públicamente de esto?
Dr. Juan Sánchez:
Sí. Es la primera vez que hablo así de todo esto. No lo he hecho ni siquiera en Estados Unidos. Solo en una ocasión. Me siento pobre e indigno para ser instrumento de esta devoción que viene de mis abuelos y de mis padres.
¿Cómo ha cambiado su visión como médico y como creyente?
Dr. Juan Sánchez:
Yo soy católico, pero también científico. Siempre he trabajado desde la lógica médica. Pero me di cuenta de que no todo puedo explicarlo científicamente. He pasado de pensar que todo es A más B igual a C… a comprender que hay cosas que no funcionan así.
Ha sido como una confirmación de la fe que me transmitió mi padre. Incluso me han contactado teólogos y sacerdotes, y he descubierto que el Señor me ha elegido a mí para dar testimonio de este milagro.
Preguntamos a Tyquan: ¿cómo ha influido esto en tu vida?
Tyquan Hall:
Le doy las gracias y pienso en él cada día. Estoy muy agradecido.
¿Habéis divulgado la devoción al Cura Valera en Estados Unidos?
Dr. Juan Sánchez:
Sí, claro. No se había hablado mucho hasta que se hizo público el milagro. Después se divulgó en la prensa, también porque el Papa León XIV es americano.
Me han querido entrevistar varias cadenas locales y nacionales. Ahora es totalmente conocido allí.
¿Qué sentiste cuando tus padres te contaron tu historia?
Tyquan Hall:
Tenía cinco años cuando me lo contaron. Al principio no lo entendía, pero poco a poco empecé a darme cuenta de lo agradecido que tenía que estar.
Preguntamos a la madre cómo vivió aquel momento.
Madre:
Cuando me dijeron que había muerto fue devastador. Y cuando me dijeron que estaba vivo… me sentí genial y muy agradecida. Es un milagro. (Tiene que interrumpir sus palabras por las lágrimas)
El doctor recuerda ese instante.
Dr. Juan Sánchez:
Tuve que decirles que había fallecido… y luego volver y decirles: “Olvidad lo que os he dicho porque está vivo”. Y les dije: “Os prometo que soy un médico experimentado y que nunca me ha pasado esto”.
A la enfermera: ¿cómo influyó esto en su fe?
Enfermera:
Siempre he tenido una fe fuerte, pero esto la ha reafirmado aún más. Creo que Dios actúa a través de las acciones de las personas.
Preguntamos al Sr. Obispo, D. Antonio, qué significado tiene este milagro.
Obispo Antonio:
Es una gracia. Lo más importante es que un pueblo ha sido capaz de mantener viva la memoria de un cura de hace casi 200 años. Cuando fui nombrado obispo de Almería, lo primero que recibí fue una caja llena de rosarios y estampas del Cura Valera. Cuando llegué aquí comprobé que la devoción era real.
Es un ejemplo sacerdotal: un hombre entregado 24 horas a su gente. El hombre de las tres “P”: los pobres, la penitencia y el Pan de la Eucaristía.
_________________________________________________________________________________
El encuentro concluyó con un ambiente de profunda emoción.
De manera especial conmovieron las palabras del Dr. Juan Sánchez, quien, pese a vivir desde hace décadas en Estados Unidos, habló desde la fe sencilla que heredó de sus abuelos y de sus padres. Visiblemente emocionado, confesó sentirse un instrumento pobre e indigno elegido para contar al mundo lo sucedido y para dar a conocer la fe de Huércal-Overa en el Cura Valera, una devoción que ha cruzado el océano y que ahora, reconocida por la Iglesia, adquiere una dimensión universal.
Un testimonio que no solo relata un hecho médicamente inexplicable, sino que pone rostro humano al milagro y a la fe perseverante de todo un pueblo.

