
La Romería de Torregarcía se celebró ayer, 11 de enero, en Retamar, congregando a miles de personas en torno a una de las tradiciones más antiguas y queridas de Almería, considerada la primera romería del año en España y una auténtica memoria viva junto al mar.
El momento central de la jornada fue la Santa Misa en la ermita, presidida por Antonio Gómez Cantero, y concelebrada por el párroco de Retamar, Andrés Francisco Rodríguez Quesada, junto al prior de los dominicos, Vicente Grau i Monrós.
En su homilía, el obispo destacó el significado de comenzar el año bajo el manto protector de Nuestra Señora del Mar, poniendo la vida y el tiempo nuevo en manos de Dios. Reflexionó sobre Jesús en la fila de los pecadores, como signo de su encarnación y de un compromiso que salva desde abajo, desde el barro. A la luz del texto del profeta Isaías, invitó a renovar los compromisos bautismales, recordando que la justicia se instaura sin gritar ni vocear, como el fermento en la masa, transformando la realidad desde dentro.
Tuvo también un recuerdo especial para los pescadores y sus familias, tan ligados a esta devoción marinera, subrayando que Jesús quiso rodearse de ellos en su vida pública. Concluyó animando a que esta romería de convivencia ayude a construir la paz, desde la cercanía y el encuentro.
En el regreso, la imagen fue acogida con emoción en las parroquias de La Cañada, El Puche y Los Molinos, así como en el Seminario, donde las parroquias de San Luis y San Isidro, junto a sus párrocos, entonaron el himno. También las parroquias de San José y San Sebastián se sumaron a esta entrañable vuelta, que prolongó la celebración por toda la ciudad.
Además, la participación de jóvenes, familias y cofradías volvió a poner de manifiesto el carácter intergeneracional de esta cita, donde la fe se transmite caminando juntos. Torregarcía reafirmó así que Almería sigue comenzando el año mirando al mar y a su Patrona.

