ALUCUCIÓN DE D. ANTONIO COMO HIJO ADOPTIVO DE OLULA DEL RÍO

Diócesis de Almería
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La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería.

Querida Villa de Olula del Río. Sr. Alcalde y Corporación Municipal. Sr. Teniente Coronel y mandos de la Legión. Sr. Alcalde de Fines. Sra. Alcaldesa de Laroya. Presidente de la Mancomunidad. Peña de san Sebastián y san Ildefonso. Portadores. Banda Municipal. Coro Parroquial. Hermandades. Seminarista y servidores del altar. Sr. Vicario General, Sr. Párroco y sacerdotes que me acompañáis, antiguo párroco e hijos del pueblo.

El 31 de marzo de 2021, Miércoles Santo, entré por esa puerta, para vivir entre vosotros mi primera Semana Santa en Almería. Y quedé admirado, yo que tengo pasión por la arquitectura contemporánea, de la grandiosidad de este hermoso templo de la Asunción.

Elegí venir aquí a celebrar esos días santos de la muerte y resurrección del Señor, porque, tan solo, unos días antes, el 17 de marzo, acompañando al cardenal Omella, vine por primera vez a Olula para la bendición de la estatua de san José, en la Colonia del mismo nombre. En la plaza había mucha gente, y un grupo de señoras catequistas se me acercó y me dijo: “Esperamos que no se la última vez que venga, pues obispos por aquí se ven muy poco”. En ese momento tomé la decisión de hacerme vuestro huésped.

Después de un intenso mes de marzo, logré en Olula, como si se tratara de un remanso de paz, dormir de un tirón. Eso lo sabe bien vuestro párroco, D. Antonio (por cierto, ¿cuántos llevamos en Olula el nombre de este santo franciscano?) Aquel Jueves Santo, entre el alcalde, el párroco, el sacristán, los monaguillos y yo mismo, nos juntamos en la pequeña sacristía, de este hermoso y espacioso templo, hasta siete antonios.

Cuando investigo en este honor de “Hijo Adoptivo” que me habéis hecho, me siento pobre y a falta de méritos y cualidades. Solo os puedo ofrecer mi cariño y mi entrega, esta pasión que tengo por estar ente vosotros y para vosotros. Aquellos 5 días intensos de pandemia tan sólo nos veíamos los ojos, pero fue suficiente. Las charlas a la entrada y salida de las celebraciones, aquel pararnos en la calle para saludarnos y hablar un rato, el café mañanero en alguno de vuestros establecimientos, también, el diálogo con alguno de vosotros en la casa del párroco o en vuestra propia casa, fue generando un entramado de cariño que nos han traído hasta el día de hoy.

Ahora estoy obligado a hablar de vuestra generosidad para conmigo, y a pasearme con más tiempo entre nuestras calles, para que nos conozcamos más, aunque bastantes rostros formáis parte ya de mi memoria.

La verdad es que siempre he hablado de Olula a los que vienen de fuera a visitarme. Nos solo de sus dos magníficas Iglesias: la de San Sebastián (la antigua) de Ventura Rodríguez, arquitecto que, entre muchas cosas, hizo la capilla del Palacio Real de Madrid, terminó la Basílica del Pilar de Zaragoza y construyó el Camarín de la Virgen, la fachada de la catedral de Pamplona o el trascoro de nuestra catedral en Almería. Pero sobre todo siempre hablo de esta Iglesia de la Asunción (la nueva), diseñada por el arquitecto Ramón Montserrat Ballesté. Como leí el 2 de marzo del año pasado a Carmen López: “Como la Catedral del Mar, construida por el pueblo en la Barcelona medieval, en Olula del Río, la Iglesia de la Asunción es obra de las manos y donaciones de los vecinos de la localidad. … Lo importante de este templo no es solo su belleza, sino que es el resultado del trabajo y de mucha fe de los olulenses. ‘Los vecinos nos unimos y durante tres o cuatro años la fuimos construyendo con nuestras propias manos … no solo fue el trabajo, sino que cada uno ponía lo que tenía. Camiones, materiales de construcción y otros traían cafés y comida’. También, algunos vecinos trabajaban de albañiles para la construcción de la iglesia, cuando acababan su jornada en las fábricas o las canteras. En definitiva, ‘trabajadores, empresarios, profesionales y el sacerdote que coordinaba los trabajos. Todo el pueblo colaboró’ Desde entonces, -decía la periodista- al igual que en Barcelona visitan la joya del gótico catalán, en Olula del Río este templo es un atractivo para los visitantes por su belleza y magnitud.” La terminasteis en cuatro años, en 1968. ¿Se puede hablar mejor de Olula y de todos vosotros? ¿Se puede hablar mejor de vuestra capacidad de trabajar juntos por un bien común, donde cada uno pone parte de su vida para el bien de otros?

Además, quedé fascinado por el Museo Casa Ibáñez, de Andrés García Ibáñez, -también construido de alguna manera por sus propias manos- Es una sorpresa única que nunca me podría esperar y lo visité también aquel Sábado Santo, guiado por el propio Andrés. No esperéis a que se muera para valorar su obra y su persona.  Os dais cuenta de la seducción que supone contemplar, no solo parte de su gran creación artística, sino obras de  Goya,  de Antonio López, de Joaquín Sorolla y de Federico Castellón. Además, sin moverte del espacio museístico, poder examinar la obra íntegra del gran fotógrafo almeriense Carlos Pérez Siquier, que no solo cedió a la Fundación de Arte Ibáñez-Cosentino la totalidad de su archivo fotográfico –un gran tesoro- sino también la gestión del mismo. ¡Cuánta riqueza personal y artística encierra Olula!

Y al lado de este gran museo, rodeado de jardines clásicos, surge de la tierra, como una resurrección, el busto de la Mujer del Almanzora, de Antonio López, la escultura del mármol más grande de España.

Olula forma ya parte de mi corazón y de mi historia. Ser, a partir de hoy, vuestro, uno más entre vosotros, tan buenas y generosas personas, me ilusiona y me ayuda a seguir adelante. Dejarme empapar del valle y contemplar las montañas que nos rodean, conformarán mi vida de otra manera, y seré más vuestro.

El nombre de Olula dicen que proviene de la voz árabe ulawa, es decir altura. Queridos paisanos, espero estar a la altura de tan generosa distinción. Os doy las gracias, por este honor tan especial para mí, al Sr. Alcalde, D. Antonio Pascual, y en su persona a toda la corporación municipal, que habéis querido que me sienta como un olulense más. ¡Ah, y me gustan las cebollas!

De corazón, muchísimas gracias.

+ Antonio Gómez Cantero

Obispo de Almería

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