El Casacamorras, un año más como cada 9 de septiembre, llegó a Guadix sin la imagen de la Virgen de la Piedad, que tenía que haber traído de la ciudad vecina de Baza. Por eso los accitanos recibieron con pintura al Cascamorras, que paseó embadurnado por las calles de Guadix.
Una de las paradas que vienen siendo habituales es el saludo al Obispo de la Diócesis de Guadix, que se asomó a una ventana de la Curia y allí saludó al Cascamorras. Éste le comunicó, un año más, que no pudo traerse la imagen de la Virgen de la Piedad. Al final, el Obispo tuvo que botar varias veces, porque así se lo pidieron los cientos de jóvenes que acompañaban al personaje por las calles de la ciudad accitana.
El Cascamorras es una tradición que se remonta varios siglos en la historia y que une las ciudades de Guadix y de Baza en una fiesta en las que la Virgen de la Piedad, Patrona de Baza, es la gran protagonista. El Cascamorras es el sucesor de Juan Pedernal, que tiene que ir desde Guadix a Baza para rescatar la imagen de La Piedad. Allí los bastetanos lo reciben con pintura para que no se lleve la imagen. De vuelta a Guadix, malogrado en su intento, los accitanos lo reciben también con pintura, como castigo por su fracaso. Se trata de una fiesta que viste las ciudades de Guadix y Baza de colores y de imágenes sorprendentes.
Antonio Gómez