El obispo de Cádiz remitió un comunicado a los medios ante la muerte de cinco inmigrantes en la frontera con Ceuta. En opinión del Obispo “la presión migratoria es un signo de los grandes problemas de injusticia y desigualdad”. Y aunque reconoce que la migración no es “el instrumento adecuado” para dar una solución a esos graves problemas, las muertes ocurridas en la frontera le “obligan a no callar ya denunciar” la forma en la que se está dando respuesta la situación.
Por estas razones, el Obispo pide que las autoridades gubernamentales de España, Marruecos y la UE “cumplan y exijan el cumplimiento de los derechos humanos” de las personas deportadas. En la misiva también tiene palabras de agradecimiento y aliento para los cristianos y personas de buena voluntad de Ceuta que están respondiendo de forma positiva ante la situación de los inmigrantes.
Por último pide a los párrocos y rectores de las Iglesias de la Diócesis de Cádiz y Ceuta que en la celebración de la Eucaristía de este fin de semana se “hagan oraciones por la solución justa y digna” de estas personas.