El pasado día 2 de noviembre, Conmemoración de los Fieles Difuntos, el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, presidía la Eucaristía en el cementerio municipal de Los Villares.
La Santa Misa, que comenzaba a las 17h, estuvo concelebrada por su secretario, D. Francisco Javier Cova Martínez; D. Luis Juan Gallardo Anguita, sacerdote natural de Los Villares; y Antonio Lozano Marín, párroco de la localidad. Igualmente, alrededor de 200 fieles quisieron participar en esta celebración.
Al comienzo de su homilía, Don Sebastián recordó su anterior Visita Pastoral a la parroquia de San Juan Bautista y manifestó su alegría por volver a encontrarse con esta comunidad cristiana. “Hoy vuelvo a estar entre vosotros, en un lugar especialmente entrañable, para acompañaros como pastor en el recuerdo agradecido de quienes tanto han significado en vuestras vidas”.
El Obispo invitó a los presentes a vivir esta jornada desde la fe en Cristo resucitado, recordando que la muerte no tiene la última palabra. A partir de las lecturas proclamadas, destacó la esperanza cristiana en la vida eterna. “Nuestra vida no termina en la sepultura. La muerte, aunque nos duela profundamente, no tiene la última palabra”.
Asimismo, Monseñor Chico Martínez recordó que la fe no elimina el dolor por la pérdida de nuestros seres queridos, pero nos ayuda a vivirlo con esperanza. “Por eso, queridos hermanos, un cristiano puede llorar ante la muerte, pero nunca debe perder la esperanza. La fe no elimina las lágrimas, pero nos asegura que el amor de Dios es más fuerte que la muerte”.
Durante su predicación tuvo, además, un recuerdo especial para las víctimas del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, y sus familias. Ante el sufrimiento provocado por esta tragedia, recordó unas palabras del Papa León XIV: “Dios no quiere el sufrimiento, lo lleva con nosotros”.
Don Sebastián invitó a acompañar a quienes sufren, compartir su dolor y rezar por los fallecidos, sin ofrecer explicaciones fáciles ante situaciones tan dolorosas. También recordó que Dios no permanece ajeno al sufrimiento humano. “Esta es la respuesta que encontramos mirando a Cristo crucificado. Dios no contempla nuestro sufrimiento desde lejos. En Jesús ha querido compartirlo hasta el extremo, incluso la muerte. Pero la cruz no fue el final. La resurrección nos asegura que la muerte no tiene la última palabra”.
Del mismo modo, el Obispo evocó la figura del Beato Pedro José Pardo Barrón, sacerdote de esta tierra y mártir de Cristo, ante cuya sepultura había orado durante su anterior Visita Pastoral. “Su testimonio nos recuerda que una vida entregada por amor a Dios nunca se pierde”.
Finalmente, animó a los fieles a agradecer al Señor el bien recibido de sus seres queridos, rezar por ellos y vivir con generosidad, cuidando a los demás y manteniendo viva la esperanza en la vida eterna. “La esperanza en la vida eterna no nos aparta de las responsabilidades de este mundo. Al contrario, nos impulsa a vivir con mayor generosidad, sabiendo que lo que hacemos por amor permanece para siempre”.
La celebración concluyó con el canto de la Salve.
Posteriormente, Don Sebastián visitó el sepulcro del Beato Pedro José Pardo Barrón y rezó ante sus restos, encomendando a su intercesión a la comunidad cristiana de Los Villares.

