La conmemoración incluirá diversas actividades bajo el lema «25 años caminando juntos» comenzando este jueves, 29 de octubre, con una mesa redonda que reunirá a personas vinculadas a diferentes etapas de la historia del recurso. Será en el colegio de las Esclavas a las 18.00 horas.
El Hogar Pozo Dulce celebra este año su 25 aniversario. Desde que comenzó su actividad en 2001, 364 personas han pasado por este recurso de Cáritas Diocesana de Málaga, creado para acompañar a personas sin hogar que se encontraban en situaciones de exclusión social muy cronificadas y con dificultades para acceder a otros recursos.
La conmemoración incluirá diversas actividades bajo el lema «25 años caminando juntos», entre las que destaca una mesa redonda el próximo 29 de octubre en el Colegio Las Esclavas, a las 18.00 horas, donde personas vinculadas a diferentes etapas del centro compartirán la historia, la evolución y los aprendizajes de un proyecto que sigue poniendo a la persona en el centro de cada proceso.
Su origen se remonta al Año Jubilar 2000 y al gesto diocesano «Un gesto, un techo, un hogar», una iniciativa impulsada por Cáritas Diocesana de Málaga y las Hijas de la Caridad que movilizó a parroquias, jóvenes, entidades y ciudadanía para hacer posible la creación de este proyecto. Tras un intenso trabajo previo de acercamiento y acompañamiento a personas que vivían en la calle, el centro comenzó a atender residentes el 27 de septiembre de 2001 y fue inaugurado oficialmente el 11 de diciembre de ese mismo año.
Durante este cuarto de siglo, Pozo Dulce ha mantenido una misma forma de entender el acompañamiento: situar a la persona en el centro de cada proceso. Actualmente cuenta con 37 plazas para personas sin hogar con trayectorias de exclusión prolongadas. Junto a la cobertura de necesidades básicas, el recurso ofrece atención sanitaria, intervención psicosocial, acompañamiento educativo y apoyo en los procesos de inclusión social.
Para su directora, Belén García, la historia de Pozo Dulce es el resultado de un esfuerzo compartido. «Pozo Dulce es fruto de la entrega de muchas personas y también de todo lo que nos han enseñado quienes han pasado por esta casa. Entre todos hemos ido formando una gran familia en la que acompañamos, pero también aprendemos y nos dejamos acompañar».
Los datos reflejan la diversidad de trayectorias que han pasado por el recurso. En estos 25 años, 288 hombres y 76 mujeres han residido en el centro. Un total de 83 personas lograron recuperar su autonomía y abandonar el recurso, mientras que otras han necesitado acompañamientos más prolongados debido a la complejidad de sus situaciones personales.
La directora subraya que los procesos no pueden medirse únicamente en términos de inserción o autonomía. «No podemos medir todos los procesos de la misma manera. Para una persona, un gran avance puede ser recuperar autonomía; para otra, empezar a cuidarse, relacionarse o volver a confiar. Lo importante es acompañar cada historia desde su realidad y sus posibilidades».
Esa mirada también ha estado presente en los momentos más difíciles. En estos 25 años, 52 personas han fallecido mientras residían en Pozo Dulce. El hogar ha sido para ellas un espacio de cuidado y acompañamiento hasta el final de su vida, evitando que afrontaran esos últimos momentos en soledad.
Actualmente, el centro cuenta con un equipo formado por profesionales de distintos ámbitos y una amplia red de voluntariado que sostiene la vida cotidiana del recurso. A lo largo de estos años, las Hijas de la Caridad, trabajadores, voluntarios y colaboradores han contribuido a construir un proyecto que busca ofrecer algo más que un alojamiento: una oportunidad para recuperar vínculos, dignidad y esperanza.
«25 años caminando juntos»
La conmemoración de este aniversario se desarrollará bajo el lema «Hogar, vínculo y esperanza», elegido por las propias personas acogidas. La programación incluirá distintos actos y actividades a lo largo de los próximos meses.
El primero de ellos tendrá lugar el 29 de octubre, a las 18:00 horas, en el salón de actos del Colegio Las Esclavas, donde una mesa redonda reunirá a personas vinculadas a diferentes etapas de la historia del recurso. Posteriormente, el 13 de diciembre se celebrará una eucaristía de acción de gracias en la iglesia del Sagrado Corazón.
Además de estos actos, el aniversario incluirá actividades culturales, concursos, encuentros y espacios de convivencia dirigidos a las personas acogidas, al voluntariado y a quienes han formado parte de la historia del centro.
Para Belén García, esta efeméride es una oportunidad para agradecer el camino recorrido y seguir mirando hacia adelante. «Celebrar lo vivido tiene sentido si nos ayuda a seguir preguntándonos qué necesitan hoy las personas sin hogar y cómo podemos estar a su lado desde este proyecto misionero. Pozo Dulce tiene historia, pero sobre todo tiene presente y futuro».
Reportaje especial 25 aniversario en la web de Cáritas Diocesana.


