En la Casa de la Iglesia, del 2 al 4 de octubre, se ha celebrado el IV Retiro de Bartimeo Jaén.
Bajo la frase “Señor, que vea”, la más repetida a lo largo de este fin de semana, los participantes han iniciado un camino corto, pero profundo, en el que se les invita a perder la ceguera.
El encuentro reunió a 45 jóvenes que, a lo largo de 48 horas, se apartaron de la rutina diaria para reconectar con su fe. La vivencia dejó paso a momentos de profunda emoción, alabanza y fraternidad, encarnando el mensaje de San Juan Pablo II: «No tengáis miedo, el amor vence al mundo».
En este camino, los participantes no han estado solos. Han contado con el apoyo incondicional de los servidores, jóvenes y adultos entregados, verdaderos instrumentos de Dios que han abierto de par en par su corazón para darse por entero a los caminantes, con la convicción constante de que en todo hay que amar y servir.
Con la oración como motor principal, el retiro ha sido una oportunidad para que los jóvenes relean su historia y “hagan lío” en un ambiente de profunda comunión. A lo largo de estos días han comprobado que Jesús responde siempre a quien le llama con fe, dejándoles la certeza de que nunca más volverán a caminar solos.
Al regresar a la rutina empieza el verdadero reto: dar testimonio de que cada uno de nosotros es profundamente querido. Invitamos a todos los jóvenes, tanto a los entusiasmados como a los que tienen dudas, a responder a este llamado y experimentar cómo Dios se convierte en esa cuerda auxiliar que siempre nos sostiene.
El próximo retiro Bartimeo se celebrará en el mes de diciembre.
Bartimeo Jaén

