La Basílica y Real Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza acogió en la mañana del domingo, 11 de octubre, la celebración de la Solemne Eucaristía con motivo de la tradicional Peregrinación Blanca, una jornada especialmente dedicada a los enfermos y a las personas mayores, que encontraron en la Santísima Virgen un motivo de consuelo, esperanza y oración.
La Santa Misa estuvo presidida por el provicario general de la Diócesis de Jaén, D. José Antonio Sánchez Ortiz, y concelebrada por el ministro provincial de la Orden Trinitaria, D. Pedro Aliaga; el rector de la Basílica y Real Santuario, el Padre D. Antonio Aurelio Fernández Ostt, y otros religiosos trinitarios de la comunidad del Santuario y de distintas casas de la Orden.
La celebración contó también con la participación de miembros de la Real e Ilustre Cofradía Matriz de Andújar, que colaboraron en la liturgia con las lecturas y la presentación de las ofrendas. El coro de la Cofradía Matriz acompañó musicalmente la Eucaristía, contribuyendo a la solemnidad de este encuentro de fe y devoción mariana.
Uno de los signos más significativos de esta Peregrinación Blanca ha sido la cercanía de la Virgen a quienes más necesitan su amparo. La Santísima Virgen de la Cabeza ha bajado de su Camarín para acercarse de manera especial a sus hijos enfermos y a las personas mayores, en una iniciativa de la Cofradía Matriz que busca que todos puedan contemplar más de cerca su bendito rostro y elevar ante Ella sus oraciones.
Para ello, la Vocalía de Patrimonio de la Cofradía ha dispuesto un altar de cultos presidido por la Sagrada Imagen, entronizada sobre su conjunto de peana y resplandor. El montaje se completa con el estandarte de la Hermandad, diseñado por el cofrade Pedro Palenciano y estrenado en 2005, y seis banderas que representan los títulos, honores y gracias concedidos a la Cofradía Matriz y a su Patrona. Junto a ellos, los candelabros de su Camarín y un exorno floral de rosas blancas y rosas contribuyen a crear un espacio de recogimiento y oración.
Durante este mes dedicado al Santo Rosario, la Virgen luce un terno bendecido en 1991 y porta en su mano derecha el rosario que le regaló san Juan Pablo II, cuya festividad se celebrará el próximo 22 de octubre. Dos detalles que unen la devoción mariana con la oración y la confianza en la intercesión de María.
Con esta celebración, la Peregrinación Blanca vuelve a poner el foco en quienes, por la enfermedad, la edad o las dificultades de la vida, necesitan una presencia cercana y una palabra de esperanza. Bajo la advocación de Salud de los enfermos y Consuelo de los afligidos, la Virgen de la Cabeza se hace especialmente próxima a sus hijos, acogiendo sus plegarias y acompañándolos en sus necesidades.

