El pasado sábado 10 de octubre, la parroquia de la Inmaculada Concepción de Huelma vivió una jornada histórica y profundamente emotiva con motivo de la solemne Eucaristía para la recepción y colocación de las reliquias del Beato Juan Morillo Torres mártir y capellán del Santuario de la Fuensanta.
La celebración estuvo presidida por Don Sebastián Chico Martínez, Obispo de Jaén, concelebrada por el párroco, D. Javier Delgado Patón; D. Andrés Nájera Ceacero, Delegado Episcopal para la Causa de los Santos; D. Antonio José Morillo Torres; familiar del Beato y el secretario particular del Obispo, D. Francisco Javier Cova Martínez. Participó también en la celebración el diácono permanente, D. Pedro J. Marín Galiano, con raíces huelmenses y ejerció como maestro de ceremonias el párroco de Bélmez de la Moraleda y Cabra del Santo Cristo, D. Andrés Aldarias Martos. Asistieron a la celebración, también, un numeroso grupo de familiares del Beato, quienes intervinieron en la liturgia junto con el Consejo Pastoral. La celebración fue solemnizada por un cuarteto de viento del Conservatorio Superior de Granada.
En su homilía, el Obispo invitó a contemplar la figura del Beato Juan Morillo Torres como un auténtico testigo de Cristo. Tomando como referencia el Evangelio del domingo, donde Jesús nos relata la parábola del banquete de bodas: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo… Id a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda». Asimismo, animó a los fieles a mirar al Beato como un modelo de fortaleza, esperanza y fidelidad al Evangelio, permaneciendo fiel al Señor en medio de la persecución y dando testimonio de su fe hasta el final.
En este sentido, el Prelado del Santo Reino expresó, “la presencia entre nosotros de las reliquias de un mártir nos plantea una pregunta muy sencilla: ¿qué lugar ocupa Jesucristo realmente en mi vida? No qué lugar digo que ocupa, sino qué lugar ocupa de verdad. Porque el mártir es aquel que ha comprendido que Cristo merece la vida entera”.
De igual modo, Don Sebastián recordó la figura del sacerdote beato, “Huelma lo conoció bien. Durante cerca de veinte años estuvo ligado al Santuario de la Virgen de la Fuensanta. Él mismo escribía con emoción sobre aquel lugar y decía que allí había querido la Madre de Dios establecer su «trono de misericordia». Amó profundamente a la Virgen, cuidó su Santuario, acogió a sus devotos y compartió la fe sencilla de este pueblo. Y recorría los cortijos recogiendo las ofrendas que los fieles entregaban a la Virgen: trigo, garbanzos, cebada, productos de la matanza… Y con aquello atendía también a los necesitados. Cada día mandaba preparar comida para doce personas pobres. Hiciera buen tiempo o malo, aquella mesa estaba preparada para quienes llegaban necesitados”.
Al concluir la Santa Misa, tuvo lugar la solemne colocación de las reliquias en el altar mayor, donde han quedado depositadas para la veneración de los fieles. La urna fue portada por un miembro del Consejo Pastoral, un miembro de la Tertulia Cofrade “Cristo del Refugio”, un directivo de la Cofradía de la Santísima Virgen de la Fuensanta y Santa Lucía y un familiar del Beato. Al finalizar la eucaristía, los fieles pudieron acercarse a los pies del presbiterio para besar la reliquia de D. Juan Morillo Torres albergada en un relicario.
Con esta celebración, la parroquia de Huelma da gracias a Dios por el don del Beato Juan Morillo Torres. La presencia de sus reliquias y de su imagen en el pueblo donde ejerció su ministerio constituye una invitación permanente a vivir con autenticidad la fe y a seguir el ejemplo de quien permaneció fiel a Cristo hasta entregar su vida por Él.

