La Delegación Diocesana de Pastoral Penitenciaria de Málaga organizó, juntamente con la Delegación de Córdoba, la Peregrinación del Camino de Santiago de 2026 que se viene coordinando desde el Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal. Catorce personas de Málaga, entre ellos internos e internas de los centros Málaga I y Málaga II, caminaron en clave de perdón, esperanza y liberación, como explica el delegado, Pedro Fernández Alejo OSST.
La Delegación Diocesana de Pastoral Penitenciaria de Málaga organizó, juntamente con la Delegación de Córdoba, la Peregrinación del Camino de Santiago de 2026 que se viene coordinando desde el Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal.
Como explica el delegado, «el lunes, día 28, iniciamos la peregrinación catorce personas de Málaga, entre ellas seis internos e internas, cuatro funcionarios y cuatro miembros de la Pastoral. El punto de encuentro con el grupo de Córdoba, en el que iban dieciséis personas, fue Redondela, desde donde iniciamos el Camino Portugués. Los treinta componentes de esta Peregrinación iniciamos el Camino hacia Santiago marcado por la esperanza y la liberación, con un profundo sentir que Dios camina con nosotros. El lema elegido por los Capellanes y organizadores de esta peregrinación fue la frase que el papa León, dirigió a los internos e internas de la prisión de Brians I: “Dios te quiere como eres, pero te sueña mejor”. Este sueño de Dios es el anhelo vivido por todos de transformar nuestras vidas según el modelo que es Cristo y de conseguirlo desde una actitud positiva y superadora de actitudes y comportamientos que nos alejan de una meta y objetivo vital que es conquistar la verdadera libertad echando fuera de la mochila de la vida tantas piedras y objetos perniciosos que nos impiden caminar y avanzar hacia la conquista de la dignidad, de la libertad, de la fe y la esperanza».
Fernández Alejo OSST cuenta que «cada etapa del Camino la iniciábamos con un momento de oración. Se favorecían unas relaciones interpersonales de confianza, servicialidad y fraternidad. Conocernos, dialogar, compartir, enriquecernos con las cualidades y virtudes de los otros. La meta era conseguir la cohesión de un grupo humano que pudiera compartir los valores humanos y la fe. Pues, a parte de la convivencia que generaba la experiencia, se reforzaban las vivencias religiosas con la celebración de la Eucaristía por la tarde en la parroquia del lugar donde pernoctábamos y con una celebración del perdón muy rica y sentida».
Fue central la experiencia vivida el sábado día 3 en el Monte del Gozo donde se concentraron todos los participantes, «fue de alto voltaje, de alegría, fiesta, compartiendo experiencias y sentimientos por parte de tres internas representando a todos -cuenta Pedro Fernández Alejo-. Hasta allí llegamos unas 365 personas, entre unos 200 internos e internas de 23 Centros Penitenciarios, funcionarios, miembros de la Pastoral Penitenciaria y autoridades».
En el Monte del Gozo intervinieron tres internas de distintas prisiones, una de ella la de Málaga, que contaron sus experiencias, sensaciones, emociones y vivencias humanas y religiosas, también la riqueza humana y espiritual que les había aportado el Camino. «También habló D. Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona y responsable de la Pastoral Penitenciaria de España, quien nos recordó que el pasado no debía cerrar el futuro de los internos y los animó a regresar con la esperanza fortalecida. También nos dirigió unas palabras el Secretario General de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz, resaltando la gran importancia que este acto suponía para los procesos de reinserción y dignificación de las personas privadas de libertad. El acto final fue sorprendente, al cantar al unísono la canción de Diego Torres “Color Esperanza” escenificada por todos formando una serpiente humana de colores y alegría».
Desde allí, todos partieron hacia la Catedral de Santiago, donde celebraron la Eucaristía, presidida por Mons. Florencio Roselló, y concelebrada por el arzobispo de Santiago, D: Francisco José Prieto; el obispo de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García, y 17 capellanes penitenciarios de toda España. Los internos e internas de los distintos Centros participaron proclamando las lecturas, realizando las ofrendas, las peticiones y la acción de gracias. Cuenta el delegado que «sus intervenciones fueron emotivas y sentidas, expresión de la acción del Espíritu, que estaba obrando en cada uno de ellos. Afloraron sentimientos y vivencias profundas de fe y esperanza. Bajo el lema del papa León, “Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”, que se llevaba estampado en las camisetas, se abre un camino de cambio y transformación, de ser capaces de “alzar la mirada” hacia el futuro sabiendo que Dios perdona culpas y errores, y seguros de que estos errores del pasado no deben marcar nunca su futuro ni su destino como personas y como creyentes. Cada persona tiene derecho a empezar de nuevo y caminar hacia un futuro en libertad y siempre, con la garantía de ser acompañados por la presencia de la Iglesia desde la Pastoral Penitenciaria».
Él confirma que «la experiencia de realizar el Camino de Santiago ha supuesto para todos una riqueza de vivencias profundas, tanto en el terreno humano como en el espiritual. Se notaba en el rostro de todos los participantes las emociones y alegrías vividas. Sin duda que es fruto del Espíritu de Jesús, que llama a la puerta y se cuela hasta el fondo para transformar y purificar todo cuanto impida alzar la cabeza y mirar el futuro desde la esperanza y la libertad, sostenidos por una firme convicción de fe en Cristo Jesús, Salvador y Redentor».

