La Catedral de Canarias acogió este jueves, 1 de octubre, la celebración de la Eucaristía con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores, presidida por Mons. José Mazuelos.
Durante la homilía, el obispo puso el acento en una realidad que afecta especialmente a muchas personas mayores: la soledad. Frente a ella, recordó que Dios acompaña siempre e invitó a cuidar la oración, la Eucaristía y el Rosario como formas de mantener viva esa relación con Él.
A partir del Evangelio de la mies y los obreros, Mons. Mazuelos recordó también que el valor de una persona no depende de lo que pueda hacer o producir. Los mayores siguen teniendo un lugar y una misión en la Iglesia, desde la oración, el servicio y el testimonio de una vida y una fe que se comparte con los demás.
El obispo tuvo palabras de agradecimiento para quienes, después de muchos años de trabajo, continúan dedicando su tiempo a las parroquias y comunidades. También destacó el papel de tantos abuelos y abuelas que transmiten la fe y acompañan a sus familias en lo cotidiano.
En este sentido, invitó a mirar a las personas mayores no como una carga, sino como hombres y mujeres que tienen mucho que aportar desde su experiencia, su memoria y su forma de afrontar la vida.
Mons. Mazuelos agradeció finalmente el trabajo de la Pastoral del Mayor y la colaboración de Cáritas, Pastoral Familiar, Pastoral de la Salud y Vida Ascendente en el acompañamiento a las personas mayores.

