La Plataforma Ecosocial Laudato Si’ de Málaga, compuesta por distintas realidades eclesiales y con carácter ecuménico, ha publicado en su web y en sus redes sociales su apoyo a las palabras del obispo, D. José Antonio Satué, ante la grave situación que se vive en Ceuta, y a todas las personas y organizaciones que trabajan para hacer efectivo el derecho a una vivienda digna.
Ante la situación migratoria en Ceuta y la emergencia de la vivienda, «desde la Plataforma Ecosocial Laudato Si’ Málaga manifestamos nuestro apoyo a las palabras de nuestro obispo, José Antonio Satué, ante la grave situación que sigue viviendo Ceuta. Compartimos su solidaridad con la población ceutí, sometida a una presión extraordinaria, y su petición de que todas las personas migrantes sean atendidas adecuadamente y con pleno respeto a su dignidad. La complejidad de la situación exige responsabilidad, coordinación y recursos suficientes, pero nunca puede justificar la indiferencia, el rechazo o la deshumanización. Detrás de cada cifra hay personas, entre ellas numerosos menores, con una historia, unos derechos y una esperanza».
La Plataforma expresa también su «apoyo a las personas y organizaciones que trabajan para hacer efectivo el derecho a una vivienda digna. Los recientes desahucios y las movilizaciones producidas en distintas ciudades vuelven a recordarnos que disponer de un techo seguro no puede considerarse un privilegio ni quedar subordinado únicamente a la rentabilidad económica».
Reconocen que «migración y vivienda son realidades diferentes, pero en ambas está en juego la misma pregunta: qué lugar concedemos a la dignidad y al cuidado de las personas más vulnerables. Inspirados por el Evangelio y por la llamada de Laudato si’ a escuchar conjuntamente el clamor de la tierra y el clamor de los pobres, pedimos políticas públicas responsables que protejan a las personas, garanticen una acogida digna y hagan efectivo el derecho a la vivienda».
Desde la Plataforma Ecosocial Laudato Si’ Málaga expresan que «queremos ser Iglesia presente allí donde nos llevan las palabras de Jesús: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, acoger al forastero, vestir al desnudo, cuidar al enfermo y visitar a quien está en la cárcel, porque «cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,35-40). Defender la dignidad humana significa no dejar a nadie sin acogida y no dejar a nadie sin hogar».


