El Magníficat centra la apertura de curso del Instituto Teológico San Eufrasio

Diócesis de Jaén
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La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

Este sábado, 26 de septiembre, se inauguraba oficialmente el curso en el Instituto Teológico San Eufrasio. Un solemne acto que dio comienzo con la Eucaristía y posteriormente con la parte académica y que concluyó con una copa de vino español.

La Casa de la Iglesia fue el lugar de encuentro de seminaristas, formadores, profesores y alumnos de este Centro Teológico, para poner ante el Señor el curso académico que comienza. También, quisieron asistir el Delegado territorial de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local de la Junta de Andalucía en Jaén, D. Mario Martos; El teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Jaén, D. Francisco José Lozano Cerdán; el Intendente Jefe de la Policía local, D. Gustavo Vega; así como el Decano del Colegio de Abogados, D. Manuel Jesús Martos y otros representantes de Colegios profesionales.

Eucaristía del Espíritu Santo

La Eucaristía, presidida por el Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, estuvo concelebrada por el Obispo emérito, D. Ramón del Hoyo; el Director del ITSE y Provicario General, D. José Antonio Sánchez Ortiz; el Decano de Teología de la Facultad Loyola, el Padre D. Ignacio Rojas OSST, así como el Rector, D. Juan Francisco Ortiz y el resto de los formadores y algunos miembros del Claustro. El recién ordenado diácono, de origen tanzano, John Makubhi proclamó el Evangelio.

Durante la homilía, el Obispo de Jaén subrayó que la formación teológica no puede reducirse a la adquisición de conocimientos, sino que debe conducir al encuentro con Dios y transformar la vida de quien estudia. En este sentido, advirtió de que «podemos estudiar a Dios y olvidarnos de Dios. Y esta sería una de las contradicciones más grandes de una institución teológica». Para monseñor Sebastián Chico Martínez, quienes se forman en estos centros están llamados a «profundizar en el misterio de Dios, en su Palabra, en la vida de la Iglesia, para comprender mejor nuestra fe y poder servir mejor a nuestros hermanos».

En esta misma línea, el prelado afirmó que «cuando estudiamos teología, en último término, no estudiamos cosas, sino personas. Nos acercamos a Dios, a Cristo, al ser humano amado y salvado por Dios», por lo que «el verdadero estudio teológico debe conducir siempre a la contemplación, a la oración y al servicio». Asimismo, recordó que «la verdadera teología abre la inteligencia, pero también ensancha el corazón» y animó a los alumnos a comprobar que su formación les ayuda a ser cada día «más humildes, más fraternos, más disponibles, más misericordiosos, más parecidos a Jesucristo».
Finalmente, invitó a afrontar el nuevo curso con el deseo de que el conocimiento adquirido se traduzca en una vida más profundamente cristiana: «Que al terminar el curso sepamos más, ciertamente. Pero, sobre todo, que conozcamos más al Señor, le amemos más y tengamos más deseos de servirle en nuestros hermanos».

Acto Institucional

El Salón de Actos de la Casa de la Iglesia acogió, posteriormente, el acto académico. En el que, tras las palabras de bienvenida del Provicario General y Director del ITSE y Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Dámaso en su extensión De Jaén, D. José Antonio Sánchez Ortiz, el Jefe de estudios, ofreció la memoria correspondiente al curso 2025/2026.

A continuación, fue el Decano de la Facultad de Teología, el trinitario Padre Rojas, ofreció unas palabras de ánimo a los que cursan estudios en este centro Teológico y subrayó el compromiso de la Facultad Loyola con este Centro adscrito, que busca siempre el desarrollo integral de los alumnos, así como su excelencia académica.

“El Poder misericordioso de Dios y salvación de los pobres: un estudio del Magníficat (Lc 1, 46b-55)” fue el título de la lección inaugural del curso, que pronunció el Vicario General y desde hace casi 40 años profesor del Seminario, D. Juan Ignacio Damas. En ella desgranó de manera pormenorizada el canto de María en la Visitación, desde distintos contextos, pero sobre todo del que tiene que ver con los pobres, los últimos y los descartados. En este sentido, el Vicario General recordó la actualidad de este himno, que es “un canto personal y comunitario, pero también de todo el pueblo creyente”. A la vez que indicó que “María encarna el destino de la comunidad y expresa la voz de la misma; en ella el pueblo de la Nueva Alianza, se concentra ante Dios y ante su poder misericordioso y salvador”.

Un tercer momento fue la entrega de diplomas a los alumnos que habían concluido sus estudios durante el curso pasado y la entrega de la medalla de ITSE al alumno de Ciencias religiosas que había concluido también esta formación, el diácono, John Makubhi.

La intervención del Obispo puso la conclusión al acto. Monseñor Chico Martinez situó la misión del Instituto Teológico San Eufrasio en el horizonte del último curso del Plan Pastoral Diocesano, que tiene como lema «Misión y presencia pública». Monseñor Sebastián Chico Martínez señaló que «para poder ser esa luz necesitamos conocer aquello en lo que creemos. Necesitamos formarnos», y defendió la necesidad de una fe madura, capaz de dialogar con el mundo, responder a sus preguntas y escuchar también sus inquietudes.

En este sentido, destacó la responsabilidad del ITSE de «formar a cristianos comprometidos con la Iglesia y con el mundo, y que estén dispuestos siempre a ser y dar luz en la sociedad», porque, afirmó, «una Iglesia que quiere estar presente e inserta en la sociedad necesita cristianos preparados», capaces de dar razón de su fe «con argumentos, con respeto y también con valentía».

El Obispo vinculó también la lección inaugural, dedicada este año al Magnificat, con esta llamada a la misión y a la presencia pública de los cristianos. Así, afirmó que «nuestra presencia como cristianos tiene, como el Magnificat, que hacerse presente desde el servicio allí donde hay necesidad, sufrimiento, soledad, incertidumbre o falta de esperanza». Para ello, añadió, es necesaria una formación que permita «descubrir en cada persona un rostro que merece ser escuchado, acompañado y querido».

Finalmente, monseñor Sebastián Chico Martínez animó a seguir consolidando el proyecto del Instituto Teológico San Eufrasio como un espacio abierto a toda la comunidad diocesana y subrayó su deseo de que sea «ese lugar al que puedan acudir todos aquellos que tienen sed de Dios y desean conocer más profundamente el misterio de nuestra fe».

Desde el pasado 7 de septiembre han comenzado a impartirse las clases y aún sigue abierto el plazo de matrícula.

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