Queridos diocesanos:
Al comenzar un nuevo curso pastoral, quiero compartir con vosotros la acción de gracias a Dios porque, en Jesucristo, sale constantemente a nuestro encuentro en el camino para devolvernos un horizonte de esperanza y para lanzarnos con ánimo renovado desde la Mesa eucarística hacia la misión apostólica.
Así lo hizo, en cierto modo, con los discípulos de Emaús, tal como nos narra el evangelista s. Lucas. Cleofás y su compañero habían sido testigos de la tragedia: las autoridades, el pueblo y los propios soldados habían acabado con la vida de su Maestro. Tenían puestas en él grandes esperanzas, pues pensaban que sería el liberador de Israel, pero su final las había enterrado. Desorientados y desanimados, habían decidido abandonar al grupo de sus discípulos y volver a su pueblo Emaús.
De repente, en un camino lleno de sombras, apareció un extraño peregrino que se acercó a ellos, se interesó por sus problemas, y les hizo ver que aquello que había sucedido obedecía a un plan divino que ya las Escrituras habían anunciado. Al llegar cerca de la aldea a donde iban, el peregrino simuló seguir adelante, pero ellos, temiendo por su seguridad durante el trayecto nocturno, lo invitaron a quedarse en su casa. Cuando se sentó a la mesa, tomó el pan, pronuncio la bendición y se lo dio, descubrieron la gozosa verdad: el misterioso peregrino era Jesús. Inmediatamente, agotados como estaban y sin miedo a la noche, se volvieron a Jerusalén para, junto a la comunidad reunida, disponerse a la misión evangelizadora.
Este conocido texto evangélico nos sirve para fundamentar, orientar y animar el Plan pastoral diocesano 2026-2030 “Se acercó y se puso a caminar con ellos” (Lc 24, 15) que ahora quiero presentaros. Estamos ante un fruto maduro de sinodalidad, pues, para su elaboración, ha contado con la aportación de más de 3.200 personas agrupadas en 344 grupos de trabajo. Se trata también de un fruto del discernimiento evangélico puesto que, mirando la realidad humana, espiritual y pastoral de nuestra Diócesis, y a la luz del Evangelio, se han planteado objetivos y actividades a realizar, siendo consecuentes con la misión evangelizadora que el Señor nos pide.
El camino de Emaús reúne en sí una doble faceta: es camino discipular para Cleofás y su compañero y es camino apostólico para Jesús. De este modo, en un mismo camino, vemos reflejada nuestra doble condición de discípulos y apóstoles. Identificados con los dos de Emaús, trataremos de superar las dudas de fe, el desánimo evangelizador, y la división interna, en el encuentro con el Resucitado. Identificados con el Señor, y cargando en la mochila la Palabra de Dios que es luz y guía, nos echaremos al camino para caminar cerca de los que no conocen a Jesucristo o lo tienen olvidado, para acompañarlos y abrirlos a la verdad del Evangelio, para tratar de insertarlos en procesos de formación y, finalmente, para dotarlos de las herramientas suficientes para ser luz en medio del mundo.
Volviendo al Plan pastoral, os recuerdo que el objetivo prioritario para este curso 2026-2027 ha de ser el Primer anuncio. Abordaremos también algún elemento del resto de itinerarios procurando el acompañamiento de personas alejadas de la Iglesia (Acompañamiento), la formación para la misión y el compromiso evangelizador a través de los Equipos Sinodales de Evangelización (Procesos formativos) y la presencia cristiana en los Medios de Comunicación Social y en las Redes Sociales (Presencia pública).
Para concluir, os recuerdo que el sábado 19 se septiembre, a partir de las 9 h., en el Colegio Trinidad de la ciudad de Córdoba, tendrá lugar su presentación en el contexto de la Asamblea diocesana de inicio de curso. Sólo me resta encomendarlo a la intercesión de Ntra. Madre la Virgen María y nuestros patronos s. Acisclo y sta. Victoria.
Que Dios bendiga este Plan y os bendiga a todos.
+ Jesús, Obispo de Córdoba

