Llegaron hace solo unos meses a la parroquia de Lanteira y se van haciendo poco a poco con el pueblo, el idioma y las costumbres. Son las hermanas Fidelia Simkoko, Shukuru Mgimba y Sara Tete, tres religiosas que llegaron de Tanzania para ayudar en la parroquia de Lanteira, para vivir la fe y anunciar a Jesucristo con su presencia, su entrega y, por supuesto, sus catequesis. Los lanteiranos las han recibido con los brazos abiertos.
No solo están en Lanteira, también se desplazan a Jérez del Marquesado -el párroco es el mismo- y cuando ya estén adaptadas del todo, lo harán a otras parroquias del Marquesado. Han venido para servir a la Iglesia y eso es lo que hacen cada día, esa es su vida.
Pertenecen a la Congregación Religiosa María Reina de los Apóstoles de Mbeya, creada en la Archidiócesis de Mbeya, una región situada en el suroeste del país, en el corazón de África, en la cara que mira al Índico,
Llegaron un 14 de abril a Lanteira, en primavera. Aún hacía frío en este pueblo situado al pie de Sierra Nevada. Las religiosas llegaron del centro de África y se tuvieron que aclimatar, n solo en lo relativo al tiempo sino también a la cultura y, sobre todo, a la lengua. Aún están en ello. No les está resultando fácil, pero seguro que no les será imposible.
Con estas hermanas hemos hablado sobre los cuatro meses intensos que llevan en estos pueblos de la diócesis de Guadix, lo que hacen, cómo los han vivido y cómo nos ven.
“Los modos de vida y la cultura de aquí son muy diferentes a los de nuestro país, Tanzania. Lo difícil en este proceso de integración es el idioma, pues tenemos dificultades para comunicarnos bien con las personas”, comenta una de las hermanas, haciendo referencia a cómo están viviendo estos primeros meses en Lanteira. “Nos vamos adaptando poco a poco”.
Reconocen que las diferencias con respecto a Tanzania son muchas: “Aquí en España las infraestructuras son muy buenas, como carreteras, agua y electricidad, y también los servicios sociales en comparación con los nuestros.” Les sorprende los pocos hijos que hay en las familias -en Tanzania, dicen, tienen muchos más- y cómo los hombres y las mujeres visten casi igual. En su país, las mujeres visten distinto a los hombres y muchas de ellas lo hacen con el atuendo característico de África, que en Tanzania se llama kitenge.
Pero también hablan de los parecidos que hay entre Tanzania y España: “España es muy generosa y cuida mucho a los que vienen de fuera; en Tanzania también. En España hay fe en Dios y en Tanzania también, aunque allí hay además muchas religiones nativas. Y, como en España, también en Tanzania nos gusta celebrar las fiestas compartiendo la alegría y la comida. Como aquí, allí también bebemos y compartimos la vida cuando celebramos algún acontecimiento”.
Preguntadas sobre si echan de menos su país o sus familias, reconocen que sí: “Tanzania está muy lejos y recordamos mucho a nuestras familias y nuestro país”. Saben que hasta que no pasen dos años, según estipula su congregación, no podrán regresar para visitar a los suyos.
En el día a día cuentan con la compañía y la ayuda del párroco, el sacerdote José Antonio Robles, que lo es de Lanteira y de Jérez del Marquesado. Con él visitan a los enfermos, celebran la Eucaristía, rezan el rosario o hacen adoración del Santísimo… y aprenden el idioma, que no les está resultando fácil. Pero esperan que con el esfuerzo y la dedicación que ponen puedan llegar a todos y haya muchos frutos en la misión.
Sobre su congregación -las Religiosa María Reina de los Apóstoles de Mbeya- comentan que lo que las define “es la enseñanza y la catequesis. Nuestras escuelas tienen el ideario cristiano y evangélico. Tenemos centros para atender a huérfanos y discapacitados, centros para cuidar y formar a niños discapacitados. También ofrecemos servicios educativos para niños desde preescolar hasta secundaria en nuestras escuelas afiliadas y Formación Profesional a jóvenes en nuestros colegios. Además, participamos en proyectos de agricultura potenciando cultivos comerciales y cultivos alimenticios, y fomentando la cría de ganado vacuno, pollos y cabras”.
Otra de las actividades de estas religiosas es la pastoral de la salud, en los hospitales, ayudando a los enfermos, acompañando a médicos, enfermeras y todos los demás servicios hospitalarios.
Sin duda, en Lanteira y los demás pueblos del Marquesado, estas religiosas podrán continuar con el carisma de su congregación, acompañando, enseñando en catequesis, evangelizando y acompañando a los mayores y enfermos. Una tarea que ya vienen realizando con total dedicación.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

