La nave del Crucero de la Catedral de Sevilla ha vuelto a llenarse de fieles y devotos en la jornada dominical de la novena a la patrona, la Virgen de los Reyes. Y, siguiendo la pauta marcada en la primera jornada, el pasado día 6, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, ha dedicado su homilía de hoy a explicar que la fe sólo madura cuando se aprende a confiar.
Partiendo del relato del Evangelio del día, el predicador ha mostrado las inseguridades que pueden marcar las vidas de las personas, aún de las que pensaban que controlaban sus vidas porque “hay tempestades que superan toda experiencia y toda capacidad humana”. Y es precisamente “en ese momento cuando aparece Jesús”, que “antes de cambiar las circunstancias, fortalece el corazón de sus discípulos”.
Monseñor Ulloa ha destacado que “el Señor nunca abandona a los suyos”. En este punto ha señalado que “quizá no llegue cuando nosotros habíamos imaginado, pero siempre llega en el momento oportuno”, porque “Dios tiene sus tiempos, que casi nunca coinciden con los nuestros, pero -ha añadido- siempre coinciden con lo que más necesitamos”.
María, Madre de la Esperanza
Volviendo su mirada a María, el arzobispo de Panamá ha advertido que, si bien su figura no aparece en el relato evangélico de la tempestad, “toda su vida fue una escuela de confianza”. En este sentido, ha señalado que muchas veces no comprendió plenamente los caminos de Dios, “pero nunca dejó de confiar en Él”: “Su fortaleza no nacía de tener todas las respuestas, sino de saber en quién había puesto su vida”. Es por lo que la Iglesia la invoca como “Madre de la Esperanza”, “No porque evitara las dificultades, sino porque permaneció fiel en medio de ellas”.
Monseñor Ulloa ha retomado sus referencias a las personas que, a lo largo de los siglos, han acudido al amparo de la Virgen de los Reyes en casos de necesidad, “llevando en el corazón sus propias tormentas”. “El pueblo cristiano ha comprendido que una madre no evita todas las tempestades de sus hijos, pero jamás los deja atravesarlas solos”, ha subrayado.
Igualmente, ha vuelto a acordarse de quienes hace siglos llevaron la fe al Nuevo Mundo: “Nada les aseguraba el éxito de la misión; sin embargo, avanzaban sostenidos por una convicción inquebrantable: el Señor caminaba con ellos. Esa confianza fue la fuerza que impulsó el anuncio del Evangelio hasta las tierras panameñas, donde comenzó una obra de evangelización que, por la gracia de Dios, continúa dando frutos después de más de quinientos años”.
Dirigiéndose a la asamblea, monseñor Ulloa ha tenido palabras de aliento hacia quienes puedan estar pasando un trance complicado en sus vidas. A ellos ha recordado las palabras de Jesús a sus discípulos en Galilea: “¡Ánimo! Soy yo; no tengan miedo”. En la parte final de su homilía, el predicador panameño ha pedido a los asistentes que se dirijan a la Virgen de los Reyes con una intención: “aprender a confiar”.
San Esteban, la Virgen del Amparo y la patrona de Almería
Al término de la novena, los canónigos Manuel Soria y Francisco Román han entregado un recuerdo de la patrona hispalense a dos hermandades de la capital: la de San Esteban y la del Amparo. La primera celebra en 2026 su primer centenario fundacional, mientras que la del Amparo tiene la vista puesta en el próximo 8 de noviembre, cuando su titular será coronada en su sede, la Parroquia de la Magdalena. Además, la Asociación de Fieles de Ntra. Sra. de los Reyes y San Fernando ha hecho entrega de la medalla de oro de la institución a la Hermandad de la Virgen del Mar, patrona de Almería.
GALERÍA fotográfica de la novena
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