José Roda Peña se convirtió la tarde de ayer en el presidente número doce del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla, tras jurar su cargo, junto al resto de la junta superior, en el curso de la misa que presidió el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses, en la Capilla Real de la Catedral.
El nuevo responsable del Consejo estuvo arropado por una numerosa representación de las hermandades de la capital, así como por diversas autoridades de la ciudad, entre ellas el alcalde, José Luis Sanz; la consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo; o el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Sevilla, Ricardo Sánchez. Por parte de la Curia diocesana, concelebraron, entre otros, el delegado diocesano de Hermandades, Marcelino Manzano; y el secretario general, Isacio Siguero.
“Las hermandades y cofradías son una realidad viva”
En su homilía, monseñor Saiz Meneses destacó que lo que allí acontecía “pertenece a la vida de la Iglesia, porque las hermandades y cofradías son una realidad viva en el corazón de nuestra Archidiócesis y una expresión privilegiada de la fe del pueblo cristiano”. En consonancia con ello, subrayó que la nueva junta que tomaba posesión “necesita, ante todo, el Espíritu Santo”.
Más adelante afirmó que Sevilla no se entiende sin sus hermandades. “Pero -añadió- las hermandades tampoco se entienden sin Cristo, sin la Iglesia, sin la Eucaristía, sin la Palabra de Dios, sin la caridad y sin la comunión con los pastores”. En esta línea, señaló que “la piedad popular, tan hondamente arraigada en nuestra tierra, no es un adorno externo de la vida cristiana”. Al contrario, se trata de “una forma concreta en la que el pueblo fiel expresa su fe, transmite el Evangelio, reza, acompaña el dolor, celebra la esperanza y aprende a mirar la vida desde Dios”. En este punto, el arzobispo recordó que la piedad popular “tiene una enorme fuerza evangelizadora, pero necesita ser acompañada y orientada”. Puso varios ejemplos al respecto, y recordó que “no basta con conservar formas externas si se vacía el contenido cristiano, no basta con organizar procesiones magníficas si no conducen a la conversión, a la oración, a la vida sacramental, a la caridad y al compromiso cristiano, no basta con llenar las calles si el corazón permanece lejos de Dios. La belleza de nuestras imágenes, la dignidad de nuestros cultos, la emoción de nuestras estaciones de penitencia, la música, las flores, la cera y el incienso han de estar al servicio de lo esencial: el encuentro con Jesucristo y la participación en el misterio de su Pasión, Muerte y Resurrección”.
Misión “delicada y hermosa”
Dirigiéndose a la nueva junta superior que preside Roda Peña, el arzobispo apuntó que su misión es “delicada y hermosa”. Así, detalló que “no está llamado sólo a coordinar horarios, itinerarios, cultos, actos y relaciones institucionales. Su tarea más profunda es custodiar un patrimonio espiritual que no le pertenece en propiedad, porque pertenece a la Iglesia y al pueblo fiel”. “Debéis ayudar a que las hermandades sean cada vez más lo que están llamadas a ser: escuelas de vida cristiana, cauces de santificación, comunidades de formación, oración y caridad, instrumentos de evangelización”, señaló.
Del mismo modo, el arzobispo apuntó que “no se toma posesión para mandar, sino para servir; no se recibe una medalla para lucirla, sino para recordar una carga; no se ocupa un puesto para figurar, sino para trabajar por la gloria de Dios y el bien de las almas”.
En la parte final de su alocución, monseñor Saiz Meneses señaló que el Consejo “ha de servir a todas las hermandades de la ciudad: de penitencia, sacramentales, de gloria, filiales, agrupaciones, corporaciones antiguas y jóvenes, grandes y pequeñas. Todas merecen acompañamiento, cercanía, exigencia y ayuda”. Y en este servicio señaló tres dimensiones que deben cuidar: la autenticidad religiosa, la comunión eclesial y la caridad, que “no es un añadido; es prueba de autenticidad evangélica”.
Finalmente pidió que esta nueva etapa del Consejo esté marcada por la fidelidad, y que “el Espíritu Santo os conceda sabiduría para decidir, paciencia para escuchar, valentía para corregir cuando sea necesario, libertad interior para no dejaros arrastrar por presiones, y caridad para buscar siempre el bien común”.
Antes de concluir se dirigió al presidente saliente, Francisco Vélez, de quien subrayo el buen trabajo desempeñado al frente del Consejo, poniendo como ejemplo el Congreso Internacional de Hermandades que acogió Sevilla en diciembre de 2024.
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