Daba comienzo el pasado lunes, 6 de julio, una nueva edición del Encuentro Nacional de Seminaristas de Bachillerato, en el que hemos participado dos de los tres seminaristas menores de Jaén, junto a seminaristas de los seminarios menores de Almería, Murcia y Valladolid.
El encuentro comenzó con la bienvenida del Obispo de Almería, Don Antonio Gómez Cantero, y del principal responsable de esta convivencia, D. Manuel Piedra, Delegado de Pastoral Vocacional de la Diócesis almeriense. Tras este primer recibimiento en la que sería nuestra casa durante cuatro días, la Casa de Espiritualidad «Reina y Señora», en Aguadulce, compartimos la comida y tuvimos la oportunidad de comenzar a conocernos.
Ya por la tarde, con todos los participantes reunidos, realizamos una dinámica de presentación para aprender los nombres e iniciar la convivencia. A continuación, el Prelado diocesano impartió la catequesis inaugural, centrada en el pasaje evangélico de los discípulos de Emaús, que se convirtió en el eje de todo el encuentro.
Después de «desmontar» a Cleofás durante la catequesis, pasamos el resto de la tarde disfrutando de diversos juegos en la playa. Más tarde regresamos para celebrar la Sagrada Eucaristía, tras la cual compartimos la cena y un rato de convivencia mientras seguíamos el partido de la Selección Española.
Al día siguiente, tras la oración de la mañana y el desayuno, realizamos una visita a Tabernas, concretamente al MiniHollywood, donde compartimos un tiempo de distensión, risas y descanso. Al regresar, participamos en la celebración de la Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral de Almería, con motivo del 150º aniversario del establecimiento en Granada de las Siervas de María. Finalmente, volvimos a Aguadulce para la cena y un enriquecedor turno de preguntas con el obispo.
La mañana del tercer día comenzó, como no podía ser de otra manera, con la oración de la mañana, el desayuno y la segunda catequesis. Después, disfrutamos de un nuevo rato de convivencia en la playa. A mediodía nos desplazamos hasta Huércal-Overa, donde fuimos recibidos por el delegado para el Clero y párroco de Huércal-Overa, D. Francisco Ruiz. Tras la comida, en la que compartimos conversación y fraternidad, visitamos la ermita de la Virgen de las Angustias y San Juan, una de las casas de hermandad, donde conocimos parte del patrimonio cofrade del pueblo; la residencia de las Hermanitas de los Desamparados; la casa natal del beato Salvador Valera y, finalmente, la iglesia parroquial de Huércal-Overa, donde celebramos la Santa Misa.
De regreso a Aguadulce, ya al finalizar este tercer día, compartimos la cena y una vigilia vocacional en la que se presentaron los jóvenes que, el próximo mes de septiembre, darán el paso de incorporarse al curso propedéutico del seminario.
El cuarto y último día, jueves, comenzó con la oración de la mañana y el desayuno. A continuación, tuvimos la tercera y última catequesis y, tras un breve tiempo para recoger el equipaje, celebramos la Santa Misa, presidida por Mons. Antonio Gómez Cantero. Concluimos el encuentro compartiendo la comida y realizando la fotografía de familia a los pies del Sagrado Corazón de Jesús.
Estos cuatro días nos han servido para aprender que, un año más, no estamos locos. Hemos descubierto que sigue habiendo jóvenes con la certeza de que su vida es por y para la vocación que Cristo nos ha dado; que debemos ir y ver, para dejarlo todo y seguirlo.
Karim Guerrah Mozas
Seminarista Menor

