
La parroquia de Santa María de Belén, en el barrio de La Chanca, comenzó ayer una intensa semana de actividades con la puesta en marcha de su Escuela de Verano. La iniciativa, organizada conjuntamente por el área de Infancia de Cáritas, la Pastoral Juvenil y la propia comunidad parroquial, reúne a decenas de jóvenes voluntarios que dedicarán estos días a acompañar a los más pequeños del barrio a través de juegos, talleres, oración y convivencia. A ellos se han sumado también jóvenes llegados desde una parroquia de Madrid, que compartirán esta experiencia de servicio y misión.
El párroco, Óscar Trujillo, explica que estos días quieren ser «una oportunidad para hacer presente en nuestro barrio la cercanía y el cuidado de la Iglesia», ofreciendo un espacio de encuentro para los niños y sus familias.
La Escuela de Verano es también un reflejo del trabajo pastoral que se viene desarrollando en Santa María de Belén. Desde hace un año, la parroquia de San Isidro Labrador acompaña este proyecto misionero, colaborando especialmente a través de Cáritas y de un grupo de jóvenes voluntarios que han hecho suyo este servicio.
Óscar Trujillo destaca que la comunidad está creciendo «poco a poco», con nuevas iniciativas como la catequesis de adultos, la adoración eucarística, la visita a los vecinos y una presencia constante en las calles del barrio. Junto a la labor de las Siervas de los Pobres y de los voluntarios, la parroquia quiere seguir siendo «una Iglesia misionera, cercana, que escucha, que acoge y que mantiene sus puertas abiertas» como signo visible de esperanza para todos.
Durante toda la semana, la parroquia permanecerá abierta acogiendo las distintas actividades de esta Escuela de Verano, que pretende convertirse en un espacio donde los más pequeños descubran la alegría de compartir y los jóvenes experimenten que el mejor verano también puede vivirse entregándose a los demás.

