Nuestro Obispo, Don Sebastián Chico Martínez, en la tarde del martes 18 de junio, mantenía su anual encuentro con voluntarios de la Pastoral Penitenciara y capellanes: Carmen Fernández, José González y su delegado, Domingo Pérez, fuimos presentadnos e informando el taller o curso que desarrollamos cada voluntario.
Las palabras de Don Sebastián fueron de reconocimiento y aliento se enmarcaron dentro del reconocimiento a un voluntariado desarrollado en una realidad del servicio a personas, cuyas “circunstancias vitales sobrepasan a todos los allí presentes”, según palabras de uno de los asistentes al encuentro, a lo que se une la generalizada incomprensión de una sociedad que no entiende en muchas ocasiones cómo la Iglesia echa una mano a delincuentes condenados y otros preventivos y a que los considera “personas que no han perdido un ápice de dignidad” por estar allí.
La visita apostólica del Papa León XIV a España sobrevoló en todo momento y, sobre todo, su especial alocución a las internas de la cárcel de Brians 1 en Barcelona, en donde les dio cercanía y esperanza, y frases como “Tu pasado no te define”, “Dios te quiere como eres, pero te sueña mejor”.
Monseñor Chico Martínez, quien ya ha realizado alguna visita al centro penitenciario Jaén II en el año 2026 y celebraba también el Jubileo de la Iglesia del 2025 entre barrotes, nos animaba a los voluntarios a testimoniar a Cristo entre los privados de libertad, nos recordaba que somos enviados de la Iglesia de Jaén, como misioneros proféticos para acercarles al amor de Dios y descubrir Jesús de Nazaret como un apoyo importante en sus vidas, dándole una oportunidad a Jesús y subrayaba que la misión no terminaba en la prisión, para generar un mundo mejor para todos, sino que se extendía al volver cada uno a sus quehaceres cotidianos dando a conocer la realidad tan desvirtuada que tiene la sociedad de los cautivos, donde descubrimos que son rostros sufrientes del Señor. Con una expresión gráfica, “de la prisión a la misión”, resumía esta parte de su mensaje.
En el encuentro también se trataron temas referentes al día a día de un voluntariado que tiene las dificultades propias de un régimen carcelario, sujeto a normas sistémicas que, en ocasiones, impiden ir más allá de los anhelos de solidaridad de los propios voluntarios. El Prelado hizo hincapié en el papel de la pastoral como instrumento de apertura de caminos de esperanza e iniciativas que poco a poco pueden ir calando hasta hacerse una realidad. Comparaba la diferencia entre la compañía del delegado de pastoral penitenciaria, quien puede desarrollar su labor con voluntarios que sí tienen acceso al recinto carcelario, y los delegados de pastoral de la salud de Andalucía, cuyos capellanes de hospitales se ven obligados, por ahora, a hacer su labor de reconfortar a enfermos y moribundos en soledad.
Asimismo, no faltaron alusiones de voluntarios al planteamiento de soluciones cuando los internos salen en libertad en relación a temas como el alquiler de viviendas o el acceso a un puesto de trabajo. Aunque no son realidades desconocidas para él, el obispo volvía a escuchar de mano de los voluntarios las dificultades y proyectos de la labor que también realiza la pastoral penitenciaria en el cuidado a las familias de los internos, búsqueda de soluciones laborales y habitacionales cuando emprenden su camino en libertad o el acompañamiento de aquéllos que quieren salir de permisos esporádicos mientras cumplen condena y no tienen a donde ir.
Datos del curso 25-26
El delegado episcopal, D. Domingo Pérez, acompañado por los otros dos capellanes del centro penitenciario, daba cuenta de los datos generales más significativos de la actividad realizada durante todo el curso académico: más de 25 talleres desarrollados semanalmente, 10 internos que hicieron el Camino de Santiago (con previsión de otros 5 que lo harán a partir del próximo mes de septiembre), 3 cautivos que voluntarios participarán en Francia en la ayuda a los enfermos de la Hospitalidad de Lourdes o la presencia de la imagen de Jesús del Perdón de la Hermandad del Perdón, Amor y la Esperanza de Jaén en el centro penitenciario, coincidiendo con las fiestas de la Merced en septiembre del 2025. Especial atención se prestó a las 18 salidas de convivencia programadas, invitados por Parroquias, Equipos de Caritas y Cofradías, en las que han participado más de 200 internos a lo largo del curso con acogidas de comunidades eclesiales de los pueblos de la provincia de Jaén y la capital y que han supuesto, en palabras de los propios internos, “un alivio de aire fresco para salir de los muros”. Según palabras de Pérez Fernández, ya están cerradas seis para el curso pastoral 2026-2027, confiando que se recibiremos más invitaciones, ya que estas experiencias compartidas nos hacen muy a todos: a internos y a las personas que les acogen.
Las dos horas que pasamos con Don Sebastián, salimos fortalecidos y con ánimos renovados para seguir acompañando, escuchando, a las personas privadas de libertad.
Delegación de la Pastoral Penitenciaria

