El pasado 16 de junio, el equipo del Jaén Paraíso Interior quiso vivir uno de los momentos más significativos de su temporada lejos de las pistas y de los pabellones. El club amarillo acudió a la parroquia de Nuestra Señora de la Merced de Jaén para ofrecer al Sagrado Corazón de Jesús la Copa de España y la Copa del Rey conquistadas durante este curso deportivo, en un gesto cargado de gratitud, fe y simbolismo. El acto reunió a directivos, cuerpo técnico y jugadores en torno al Corazón de Jesús. Las dos copas, fruto de meses de trabajo, esfuerzo y superación, fueron colocadas a los pies de la imagen del Corazón de Jesús como expresión de agradecimiento por una temporada histórica y como reconocimiento de los valores que han acompañado al equipo durante el camino.
Durante la ceremonia el párroco de La Merced, D. Juan Jesús Cañete Olmedo, dirigió unas palabras a los asistentes en las que invitó a contemplar el significado profundo del gesto que estaban realizando. Recordó que los grandes triunfos deportivos son motivo de legítima alegría, pero que su verdadero valor se encuentra en todo aquello que los hace posibles: la constancia diaria, el sacrificio silencioso, la disciplina, la capacidad de levantarse después de las derrotas y el trabajo realizado en equipo. El sacerdote destacó que el Corazón de Jesús representa de manera privilegiada el amor que Dios tiene por cada persona. «Contemplar el Corazón de Cristo —explicó— es descubrir una fuente permanente de misericordia, entrega y esperanza, capaz de inspirar también las mejores virtudes humanas». En este sentido, señaló que los valores que han llevado al Jaén Paraíso Interior a conquistar sus títulos son también valores profundamente humanos y espirituales: el compañerismo, la fidelidad a los compromisos asumidos, el respeto mutuo y la búsqueda del bien común. Asimismo, quiso subrayar que toda empresa verdaderamente importante necesita siempre un gran corazón. Ningún proyecto que aspire a dejar huella puede sostenerse únicamente sobre el talento o la capacidad técnica. «Las grandes obras de la historia —afirmó— han nacido siempre de corazones grandes, y el Corazón de Jesús sigue siendo para los cristianos el modelo más perfecto de esa entrega que transforma la realidad y hace posible lo que parece imposible».
Por su parte, el presidente, Germán Aguayo, recordó que la humildad, el esfuerzo constante y la confianza han sido pilares fundamentales para alcanzar los éxitos de la temporada. Destacó, además, que el equipo acostumbra a encomendarse al Corazón de Jesús al comienzo de cada campaña deportiva y que la visita a la parroquia suponía una forma sencilla pero sincera de agradecer todo lo vivido durante el año.
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia llegó cuando los capitanes depositaron una ofrenda floral junto a los trofeos ante la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. El gesto simbolizó no solo el agradecimiento por los éxitos alcanzados, sino también el deseo de afrontar el futuro con los mismos valores que han convertido al club en uno de los grandes referentes del fútbol sala español.
La celebración concluyó con una oración dirigida por el párroco y la bendición final de los presentes. Como colofón de una jornada que unió deporte, fe y comunidad, todos los asistentes proclamaron juntos una invocación profundamente arraigada en la tradición cristiana: «¡Corazón de Jesús, en Vos confío!».
Fue un final sencillo, pero lleno de significado. Porque más allá de las victorias y de los títulos, el acto quiso recordar que los logros más importantes nacen siempre de valores que no aparecen en las estadísticas: la capacidad de entrega, la generosidad, la humildad y la fuerza de un corazón grande. Un mensaje que el Jaén Paraíso Interior quiso compartir allí donde considera que se encuentran las raíces más profundas de su identidad.
Parroquia de la Merced

