

Con motivo de la celebración del Día Mundial del Refugiado, que se conmemora cada año el 20 de junio, la sede de la Asociación Cardijn, perteneciente al Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, ha acogido este miércoles un acto de sensibilización y memoria en recuerdo de las personas migrantes fallecidas durante su proceso migratorio.
La iniciativa forma parte de la campaña internacional “Llámalos por su nombre”, impulsada por la Red Internacional de Migración Scalabrinianos (SIMN Europa-África), que invita a misioneros, laicos y agentes pastorales a participar en acciones destinadas a devolver la identidad y la dignidad a quienes perdieron la vida intentando alcanzar Europa.
El Día Mundial del Refugiado recuerda la adopción de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en Ginebra en 1951, un instrumento fundamental para la protección internacional de las personas refugiadas.
Durante el acto celebrado en Cádiz, los participantes escribieron en tiras de tela los nombres de migrantes fallecidos en las rutas migratorias, especialmente en el mar Mediterráneo. Estas telas permanecerán disponibles hasta el próximo viernes, 19 de junio, para que cualquier persona pueda sumarse a la iniciativa y contribuir a este homenaje colectivo.
Posteriormente, todas las tiras serán recopiladas en un “Libro de la Memoria”, concebido como un símbolo de recuerdo, respeto y compromiso con la dignidad de quienes perdieron la vida lejos de sus hogares.
Desde la organización destacan que la campaña busca visibilizar una realidad que, con frecuencia, queda reducida a estadísticas. “Con demasiada frecuencia, estas personas quedan reducidas a cifras anónimas. Su historia, sus sueños y sus nombres se diluyen en la invisibilidad. Sin embargo, toda persona tiene derecho a ser reconocida, recordada y a formar parte de nuestra memoria colectiva. Nombrarlas es un acto de humanidad, de justicia y de pertenencia”.
La campaña también pretende denunciar la situación que se vive en las fronteras europeas y las consecuencias de las actuales políticas migratorias. Según sus impulsores, mientras Europa continúa endureciendo sus normas de asilo, miles de personas arriesgan su vida en rutas cada vez más peligrosas, produciéndose graves vulneraciones de derechos humanos y limitaciones al derecho de protección internacional.
Asimismo, la acción quiere recordar a quienes murieron sin ser identificados o enterrados, así como a las familias que continúan buscando a sus seres queridos. En este sentido, los organizadores consideran necesario denunciar públicamente lo que califican como un “escándalo humanitario” y reclamar una mayor implicación de las autoridades para garantizar el respeto de los derechos fundamentales.
A través de esta iniciativa, los participantes realizan también una llamada a la reflexión sobre las políticas migratorias europeas y reiteran la necesidad de preservar el derecho individual de asilo, al tiempo que reivindican el carácter universal e inviolable de los derechos humanos.
La campaña culminará el próximo 20 de junio, Día Mundial del Refugiado, como un gesto colectivo de memoria y reconocimiento hacia las personas migrantes y refugiadas que perdieron la vida en busca de un futuro mejor.

