
El matrimonio formado por Raúl y Espe no sólo viaja con sus tres hijos pequeños, sino con una sobrina y un amigo de la familia de 14 años
Una familia de la diócesis de Córdoba se prepara para emprender este fin de semana un viaje muy especial con destino a Madrid. Raúl y Espe, matrimonio vinculado al Movimiento de Cursillos y a la Delegación de Familia y Vida, han decidido acudir junto a sus hijos a la llamada del Papa, convencidos de que será una experiencia significativa tanto a nivel personal como familiar.
El matrimonio viajará acompañado por sus tres hijos y, además, llevarán a una sobrina de 14 años y un amigo de la familia de la misma edad. En total, siete personas que compartirán un mismo objetivo: participar en la Eucaristía prevista en Cibeles y en la procesión del Corpus, dentro de un ambiente de comunidad junto a otros miembros de su entorno diocesano.
Aunque reconocen que el viaje será exigente, especialmente para los más pequeños, consideran que se trata de una oportunidad única para que los niños, que ya comienzan a tener cierta conciencia, puedan vivir de primera mano un acontecimiento de Iglesia Universal. Para ellos, no se trata solo de un desplazamiento físico, sino de una vivencia espiritual que esperan deje huella.
La familia asegura que no viajará sola en sentido pleno. Aunque serán siete quienes se trasladen a Madrid, explican que llevarán muy presentes a otros familiares que, por distintos motivos, no podrán acompañarlos en esta ocasión. En especial, mencionan a los abuelos, tíos y primos, algunos afectados por problemas de salud recientes o por obligaciones académicas, a quienes sienten cercanos en este momento.
El reciente nombramiento del Papa León XIV fue vivido con intensidad en su casa, especialmente por los niños, para quienes se trató de la primera vez que presenciaban la elección de un pontífice. A raíz de ese acontecimiento, comenzó a despertar en ellos un interés más profundo por la figura del Papa y el significado de su misión en la Iglesia.
La decisión de participar en este viaje surgió precisamente en ese contexto, al considerar que era el momento idóneo para reforzar ese interés y vivirlo en comunidad. La familia viajará en autobús junto a otros miembros de la Delegación de Familia y Vida, compartiendo la experiencia con amigos y conocidos en un ambiente que definen como de fe y de comunión.
Oración y buen ambiente previo a la visita
Durante los días previos al viaje, en casa se respira un ambiente de preparación. Se ha intensificado la oración en familia, rezando por el Papa, por su mensaje y por los frutos de la visita. También han recurrido a la música, escuchando el himno de la visita como forma de motivación y de preparación espiritual para los más pequeños.
Con todo, el matrimonio asegura que su mayor deseo es sencillo pero profundo: que sus hijos comprendan, cada uno según su edad, que su vida está llamada a algo más grande. Consideran que, si al término del fin de semana logran interiorizar esa idea —la de mirar más allá de lo inmediato y encontrar sentido en la fe—, el viaje habrá merecido plenamente la pena.
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