Ambos perfiles confluyen en Darwin Rivas, sacerdote destinado en El Hierro y natural de Venezuela. “Cuando todo esto empezó, nos dimos cuenta que había que hacer algo. Así que nos hicimos voluntarios de Protección Civil y de Cruz Roja para poder atender a esta realidad, que más que una realidad, es un reto”.

Rivas indicó que la mayoría de los migrantes provenientes del norte de África llegan desubicados. “Muchos no saben ni que esto es El Hierro. A algunos, inclusive, los han engañado. En la patera pasan hambre, frío, tienen infecciones…Es todo muy duro”.

Rivas añadió que el pueblo herreño entiende a la perfección lo que supone migrar. “Ellos han sido migrantes también, lo llevan en su ADN. Muchas generaciones fueron a Venezuela buscando un futuro mejor como ocurre hoy día con los africanos. También ellos buscan un mundo mejor. Por eso, desde esa perspectiva, el herreño tiene la capacidad de acoger, de recibir y de, cada vez más, sensibilizar, que también ese es nuestro trabajo”.