

En un mundo que avanza deprisa y deja poco espacio para el silencio, los retiros de Emaús se han convertido en un alto en el camino, una invitación a detenerse para escuchar, sentir y reencontrarse con lo esencial. Inspirados en el pasaje evangélico de los discípulos que caminan hacia Emaús, estos encuentros proponen precisamente eso: recorrer un camino interior que conduce a un descubrimiento profundo del amor de Dios.
Emaús no es solo un retiro, es una experiencia. Durante un fin de semana, hombres y mujeres comparten testimonios reales, momentos de oración y espacios de reflexión que tocan el corazón. Quienes han participado hablan de reconciliación, de esperanza renovada y de una fe que deja de ser teoría para convertirse en vivencia. Es, en definitiva, un encuentro que transforma.
Fruto de esa vivencia y del deseo de continuar caminando en comunidad, el pasado 2 de febrero, en la Iglesia Mayor de Baza, dio comienzo un grupo de adoración nacido al calor de Emaús.
En un ambiente de recogimiento, oración y alabanza, las participantes que caminaron un día en los retiros de Emaus mujeres, se reúnen para adorar y agradecer, para poner ante el Señor sus alegrías y preocupaciones, y para sostenerse mutuamente en la fe.
La iniciativa surge como respuesta a la necesidad de prolongar lo vivido en el retiro, a mantener encendida la llama y con la confianza de que este grupo que comienza es una nueva historia que Dios escribe.
Dar gratis lo que hemos recibido gratis. Sembrar ese granito de mostaza para que, apoyados en la oración, el Espíritu Santo guíe los pasos para que nuestra comunidad crezca.
Porque, como en el camino hacia Emaús, es en comunidad donde el corazón vuelve a arder.
Agradecemos a la diócesis de Guadix y a nuestro sacerdote y guía Manuel Millán por acompañar, bendecir y acoger este latido que el Espíritu Santo hace nacer en Baza . Gracias por permitir abrir esta puerta a la adoración, al encuentro y a la esperanza.
Iglesia Mayor de Baza


