D. José María recordó a los alumnos que la fe es “un encuentro personal con Cristo que da sentido a toda la vida”.
Hace unos días, el Colegio Monaita-Mulhacén, en su sede masculina en el Mulhacén, recibía la visita del arzobispo D. José María Gil Tamayo, que para el centro fue “una jornada de profunda significación espiritual”. Su presencia “ha supuesto un impulso de fe para toda la comunidad educativa, reafirmando la misión del colegio de formar no solo excelentes estudiantes, sino, ante todo, cristianos comprometidos con su tiempo”, explicó el centro educativo.

La jornada comenzó con “un encuentro entrañable” con los alumnos de PrimeraComunión, quienes, como regalo, le entregaron cartas personales donde le contaban “historias de su vida diaria en el colegio y la alegría con la que esperan el día de su encuentro con la Eucaristía”. D. José María agradeció este gesto de cariño, animándoles a mantener siempre esa amistad viva con Jesús a través de la oración.
Nuestro arzobispo se reunió también con los alumnos que se preparan para el Sacramento de la Confirmacióny con los representantes de los Consejos de Curso. “En un clima de confianza y apertura, los jóvenes le plantearon sus inquietudes sobre los desafíos de vivir la fe en el mundo actual”, a cuyos interrogantes D. José María respondió, alentándoles “a ser valientes, a no dejarse llevar por la superficialidad reinante y a buscar siempre la Verdad”, señaló el centro.
Asimismo, “les recordó que la fe no es una norma impuesta, sino un encuentro personal con Cristo que da sentido a toda la vida y que les llama a ser luz y sal en medio de sus amigos y de la sociedad”.
FAMILIA Y COLEGIO: LA CONSTRUCCIÓN DE HOGARES CRISTIANOS
La visita concluyó con un fructífero encuentro con padres y profesores, en el que D. José María destacó la importancia capital de la alianza entre la familia y el colegio, señalando que “ambos deben caminar en una misma dirección, para ofrecer una educación integral y coherente”.
“Con especial énfasis, D. José María habló de la urgencia de edificar hogares cristianos, verdaderas ‘iglesias domésticas’ donde se respire el amor de Dios”, informó el Colegio Monaita-Mulhacén. “La familia es el primer lugar de evangelización”, recordó, instando a los padres a ser los primeros testigos de la fe para sus hijos, contando siempre con el apoyo y la labor subsidiaria del colegio.
“La visita de D. José María Gil Tamayo deja en el Colegio Mulhacén un renovado espíritu de servicio y una invitación clara: vivir nuestra vocación educativa como un camino de santidad compartido, donde cada rincón del colegio y cada hogar sean lugares donde se haga presente el Reino de Dios”, concluyó el centro educativo.
FOTOS CEDIDAS POR EL CENTRO MONAITA-MULHACÉN

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